Por dónde empezar querida amiga, amante, compañera, pareja cuando se trata de hacer una parada en el camino y echar la vista atrás a este 2016 que ya termina.
Siendo sinceros ha sido un año de altibajos, y siendo aún más sinceros más de bajos que de altos.
Sé que no ha sido el año de nuestras vidas para ninguno de los dos. Quizás si lo tuviera que describir con una palabra, me gustaría quedarme con la palabra "transición".
"Transición" es una palabra necesaria para que haya cambio. Además si pensamos en cambio supuestamente es algo bueno, ya que si todo estuviera perfecto no cambiaríamos nada. (veo que la filosofía empieza a hacer mella en mí).
Siguiendo nuestro particular análisis ha sido un año, al menos para mí, en el que me he dado cuenta que la vida es igual de bonita que de difícil. Y el mayor ejemplo has sido tú, sin duda has sido la protagonista de mis mejores y peores momentos.
He descubierto que la vida junto a ti puede ser realmente maravillosa, pero que también es necesario que sepa que también lo puede ser sin ti.
No soy mucho de echar la vista atrás pero bueno buscando el lado positivo de las cosas, creo que este año a nivel personal nos ha hecho más maduros. En cierto modo tengo la sensación de que ha sido como si nos hubiera caído un cubo de agua fría de esos que hay en los spas que tanto te gustan, y ahora estuviéramos un poco atolondrados tras el impacto.
Quiero creer que esto nos ha hecho más fuertes, no ya como pareja sino a nivel personal. Todo en esta vida suma, y a diferencia de las matemáticas lo negativo suma doble.
El próximo año seguro que no será fácil pero la verdad es que tengo muchas ganas de que llegue, pero antes de eso ya me he encargado de pedir a los Reyes Magos una serie de cositas. Además como ya tengo de todo (bueno menos un iPhone, unos esquíes, una bicicleta, unas raquetas de nieve...) he decidido que este año pediré por ti, porque me da la gana y porque te quiero un montón.
Así en primer lugar en la carta les he pedido que consigas estar en calma contigo misma. Pienso que tu mundo interior últimamente ha estado muy agitado y quizás haya llegado el momento de darle un poquito de paz.
En segundo lugar le he pedido que tu balanza cambie y que empiecen a pesar más en ti las cosas buenas que tienes que las malas. Las indecisiones, mentiras y miedos de estos últimos años han hecho que te llegues a creer que eres indecisa, mentirosa y miedosa. Tapando y empequeñeciendo lo que en verdad son tus señas de identidad como es la alegría, el optimismo, el ser una persona sensible y aunque ahora dudes de ello han tapado que eres una persona con buen fondo.
Sé que no soy objetivo al decir esto pero te tienes que creer que eres una buena persona y que en cierto modo eres especial porque a tu manera enamoras a las personas que tienes cerca de ti, y no solo en el sentido amoroso de la palabra.
Finalmente le he pedido que tires todo el lastre que llevas adosado a tu espalda, todas las cargas que has ido acumulando todo este tiempo y que no te acaban de permitir volar todo lo alto que podrías. Y querida Martis que sería de la vida de un pajareen si solo pudiera caminar y no volar.
Por eso y con letras mayúsculas le he pedido que seas FELIZ, no tiene porqué pero soy consciente de que este deseo puede implicar que tu felicidad esté lejos de mí pero bueno son riesgos que son necesarios asumir cuando está en juego algo tan importante para una de las personas que más quiero en este mundo.
Bueno pequeña con esto ya casi me despido. Mucho ánimo para el nuevo año y recuerda cada día que eres una chica increíble, lo cual no significa que tengas que ser perfecta.
P.D. Me he dado cuenta de que casi he hablado más de lo que está por venir que de lo ha ocurrido este año. Por eso, de entre todos los momentos vividos mi mente ha querido recordar dos de ellos.
El primero me ha llevado a una tarde como cualquier otra en la que tras ducharnos juntos intenté secar tu pelazo mientras te quedabas grogui sentada en la taza del baño. Después recuerdo que fuimos a la habitación pusimos velas, música y comenzó una tarde de relajación en la que masajeé todo tu cuerpo y finalmente acabamos haciendo el amor varias veces (bueno más bien fue una pero quedaba mejor lo de varias).
Esa tarde quizás fuera una de las que menos habláramos pero sin duda fue una de las que más me llenó porque por momentos me sentí el hombre más rico del mundo. En esa habitación tenía todo lo que necesitaba, era como si en verdad no existiera nada más.
El otro momento a recordar es el famoso túnel del tiempo al lado de la Catedral, en el que precisamente de lo que menos hubo fue silencio y en el que entre risas, chismorreos y confidencias sentí que te conocía desde hacía una vida.
