jueves, 25 de junio de 2020

HABLEMOS DE CONFINAMIENTO


Hablemos de confinamiento, de cuarentena y de días entre cuatro paredes.

Hablemos de cansancio mental, físico y emocional, de días malos y otros peores.

Está claro que si queremos podemos nosotros mismos seguir hundiendo nuestro barco, seguir regodeándonos en todo lo malo que nos ha pasado cual marrano en el lodazal. Por que querida Martis te voy a contar un secreto, hay gente que aunque no lo creas se siente a gusto en la queja constante, en el tener un motivo para estar triste o enfadado.

Sin embargo, tú y yo no somos así. Si tenemos que estar encerrados, lo hacemos pero lo hacemos con música, con entrenamientos personales, con cañas de por medio y sobre todo sin dejar de reír un solo día.
Si estamos cansados claro que nos seguiremos quejando pero también sabremos que al poco tiempo de la queja buscaremos a la personita que tenemos al lado y nos apoyaremos en ella para sobrellevar mejor ese cansancio.

Mentiría si ahora mismo te dijera que esta cuarentena me ha enseñado grandes cosas, quizás los mayores aprendizajes que he sacado aún son invisibles a mis ojos. Creo que lo que hemos aprendido ha sido a convivir con la lentitud, con el disfrute de pequeños momentos que los hemos considerado regalos; salir a que nos dé el aire, hacer deporte en la calle, poder ir juntos al mercado…


Como muchas otras veces probablemente nuestra vida seguirá y estos días de encierro quedarán en una anécdota de vida, sin embargo sería maravilloso que no la guardáramos en la última caja del trastero, sino que la tuvieras siempre a mano para que nos recordara que realmente la vida nos va bien, que independientemente de más o menos planes y más o menos amigos tenemos lo esencial para ser felices. 


Así que disfrutemos del aire, de la vida y del aquí y ahora!!!!




martes, 17 de marzo de 2020

CONVIVIENDO CON TODO LO QUE SUPONE


Querida Martis:

Te escribo esta carta para decirte en primer lugar que te quiero mucho. Desde hace tiempo eres un pilar básico en mi vida, de hecho ya ni me acuerdo del último día que aunque solo fuera por un segundo dejé de pensar en ti.

Como bien dijiste, estoy viendo como la convivencia no es una tarea idílica. Para mí, está suponiendo estar en una montaña rusa de emociones.
Tengo la sensación de que estoy en pleno proceso de adaptación a una situación que es nueva para mí, y a lo mejor me equivoco pero también una situación que es nueva para ti.

Porque pienso que cada relación y cada momento aunque tenga puntos en común con otras cosas que hayamos vivido, son únicas y nos hacen sentir de manera distinta.

Hoy me paro a pensar sobre el mes y pico que llevamos viviendo juntos y la primera conclusión que saco es que aún esto no está siendo muy real. 
Empezamos con una operación que me está dificultando hacer planes contigo a parte de estar en casa, también por el camino hemos superado una mudanza y finalmente estamos de lleno en una situación de encierro en casa.

Parece que los condicionantes no pueden ser peor.

De todas formas, también saco otro tipo de conclusiones. La principal y más importante para mí, es que ya no eres virtual, te puedo tocar, besar y abrazar en cualquier momento. No me importa discutir (un poquito) si luego tengo la opción de tenerte cerca para arreglarlo.

La segunda, aunque parezca una contradicción, es el proceso de adaptarnos el uno al otro. Este tiempo me está permitiendo conocerte mucho más en profundidad, pero también conocerme a mí en una faceta que no sabía de mí mismo.
Es como una especie de juego, reto o llámalo como quieras el hecho de intentar hacer encajar las piezas diarias en los pequeños detalles del día a día, ya sea ver una serie, sentarse en la mesa o charlar aunque a alguno de los dos no le apetezca mucho.

Finalmente me está encantando descubrir que la esencia que nos hizo estar juntos sigue ahí. Siento que es fácil conectar contigo, agradezco que sigas sonriendo con mis tonterías y que entres al juego aunque a veces no te apetezca.

Sé que habrá días como anoche, que toque tristeza, enfado o discusión. Pero también sé que si ponemos de nuestra parte no serán más que piedritas en el camino.

Ten paciencia, ánimo y por favor tratemos de sonreír y hacernos felices el uno al otro. Al menos hasta que sea posible.
                                                                                      



  Te quiero ratón.