sábado, 11 de octubre de 2014

CUÍDATE PAJARÍN


Hoy me doy cuento que cada tiempo es único con cada persona, nunca serán iguales tres horas contigo que sin ti, ni tres horas conmigo que con cualquier otra persona.

Mis tres horas junto a ti han discurrido entre estar atormentado e ilusionado por partes iguales. Todo ha resultado muy intenso, desde que te ví por primera vez en ese salón de Aranda hasta el último segundo, año y medio después, de esas tres horas en el que nos despedimos con un “Cuídate”.

Aunque mi vida siempre quise que fuera un cuento de hadas y príncipes, parece ser que los guiones de las películas no están escritos para vivirse. Aún así en nuestras tres horas me quedo con esa sensación tan arrolladora de saber que un gesto, una palabra o un beso puede curar hasta el más horroroso de los pensamientos.

Hoy cuando nuestro tiempo parece que se acaba sólo te puedo dar las gracias por haberme permitido vivir una sensación que aunque me ha hecho sufrir, sobre todo me ha permitido vivir.
Supongo y ahora si que me pongo un poco más peliculero que gracias a lo que he sentido por ti, he podido sentir de mejor manera la brisa al correr, el viento en mi mano cuando lo sacaba a través del coche o ese frío tan helador como vital que siente uno en invierno cuando realmente se siente vivo.

No sé que nos deparará el destino, ni con quién, ni cómo viviremos nuestras siguientes tres horas. Eso sí espero que al menos nos dejen un sabor de boca tan bueno como el que me ha dejado a mí todo este tiempo.

Cuídate pajarín. Tu sonrisa será mi recuerdo.