sábado, 11 de octubre de 2014

CUÍDATE PAJARÍN


Hoy me doy cuento que cada tiempo es único con cada persona, nunca serán iguales tres horas contigo que sin ti, ni tres horas conmigo que con cualquier otra persona.

Mis tres horas junto a ti han discurrido entre estar atormentado e ilusionado por partes iguales. Todo ha resultado muy intenso, desde que te ví por primera vez en ese salón de Aranda hasta el último segundo, año y medio después, de esas tres horas en el que nos despedimos con un “Cuídate”.

Aunque mi vida siempre quise que fuera un cuento de hadas y príncipes, parece ser que los guiones de las películas no están escritos para vivirse. Aún así en nuestras tres horas me quedo con esa sensación tan arrolladora de saber que un gesto, una palabra o un beso puede curar hasta el más horroroso de los pensamientos.

Hoy cuando nuestro tiempo parece que se acaba sólo te puedo dar las gracias por haberme permitido vivir una sensación que aunque me ha hecho sufrir, sobre todo me ha permitido vivir.
Supongo y ahora si que me pongo un poco más peliculero que gracias a lo que he sentido por ti, he podido sentir de mejor manera la brisa al correr, el viento en mi mano cuando lo sacaba a través del coche o ese frío tan helador como vital que siente uno en invierno cuando realmente se siente vivo.

No sé que nos deparará el destino, ni con quién, ni cómo viviremos nuestras siguientes tres horas. Eso sí espero que al menos nos dejen un sabor de boca tan bueno como el que me ha dejado a mí todo este tiempo.

Cuídate pajarín. Tu sonrisa será mi recuerdo.





lunes, 21 de julio de 2014

EL MUNDO REDUCIDO A UNAS HORAS

EL MUNDO REDUCIDO A UNAS HORAS

Si pudiéramos elegir qué hacer en tres horas, las opciones se dispararían, si la gente contestara a esta pregunta los planes serían infinitos.
Sin embargo, todos ellos tendrían un punto en común. Todos los planes estarían basados en aquello que nos hace feliz.

Algunos elegirían tomarse un vermut en una terraza, muchos hacer el amor, otros comerse un buen lechazo, incluso unos pocos optarían por echarse una buena siesta o porque no jugar un partidito de tenis.

Otros serían más avispados y lo elegirían todo como nuestra querida Marta.


Pero recordad que todo lo elegiríamos con la intención última de buscar la felicidad.

Afortunadamente nuestra vida es algo más de tres horas, no somos moscas que apenas sobrevivimos unas horas. Nosotros al contrario de lo que siempre se ha dicho vivimos mucho tiempo.

Nosotros tenemos la oportunidad de alargar esas míticas tres horas toda una vida, sin necesidad de tener que cambiar el objetivo, que no es otro que buscar nuestra felicidad.






lunes, 30 de junio de 2014

¿QUÉ HARÍAS EN TRES HORAS?

Este blog surge de una conversación sobre la manera de cómo emplear el tiempo.

Ese tiempo que es igual para todos, pero que no todos vivimos igual. Esa conversación duró tres horas habladas a través de mensajes telefónicos, concretamente el tiempo en que Marta tardó en realizar su tedioso viaje de tres horas.

Es curioso cómo ante esas mismas tres horas cada persona está en un punto determinado y cómo vive de manera distinta todos esos minutos.

Por ejemplo, Marta en esas tres horas simplemente viajaba en un autobús algo incómodo y con ganas de que precisamente pasara el tiempo lo más rápido posible. Yo, estaba en una situación un tanto diferente porque escribía desde el sofá de mi casa, escuchando música y pudiendo hacer más cosas a la vez.

Probablemente hubiera alguien en el mundo que en esas tres horas estuviera viviendo el momento más maravilloso de su vida o desgraciadamente el más triste.
Sin embargo, el tiempo seguía siendo el mismo para todos.

Estos pensamientos que subyacen a conversaciones derivaron en una pregunta que quizás todos de un modo u otro nos hemos planteado alguna vez en la vida. En nuestro caso esta cuestión la adaptamos a las circunstancias del momento y nos preguntamos


¿QUÉ HARÍAS EN TRES HORAS?