domingo, 4 de diciembre de 2022

SOMOS PADRES


Tener un hijo, para mí es el gesto más egoísta y solidario del mundo.

Nos embarazamos porque de manera egoísta y personal queremos tener esa experiencia, en muchos casos un deseo que se tiene desde hace años y por el cual se llega a hacer lo que sea.

 

Aunque bendito egoísmo cuando eso supone engendrar una nueva vida, un ser que tendrá la oportunidad de conocer este maravilloso mundo.

 

Pero ¡ojo! Una cosa es desearlo y otra conseguirlo. En mi caso, aún estoy asimilando la noticia. Durante años imaginé alegremente qué sería ser padre. Incluso me he dedicado a opinar y valorar las experiencias de otros, como el que habla de un partido que echan por la tele o comenta cualquier otro chascarrillo con los amigos.

 

Cuando los sueños, son solo sueños, nos dedicamos a banalizar e idealizar momentos.

 

Sin embargo, ¡plass! Bofetada de realidad, el sueño se acabó y ahora todas esas suposiciones y mundos de Yupi toman forma, y tú de la noche a la mañana te conviertes en protagonista de ese sueño.

 

El vértigo y una sensación extraña se apodera de ti, no sabes aún cómo gestionar la situación y la incertidumbre no te deja disfrutar de lo que tanto habías querido.

 

Así que, en ese momento es cuando activas todas las herramientas a tu disposición que habías ido creando en tu cabeza durante todo este tiempo.

 

En primer lugar, sonríes y valoras lo positivo de la noticia. 

¡¡Vas a ser paaadre!! ¡¡Voy a tener un hijo de verdad!!!

 

En segundo lugar, vuelves a sonreír de lo afortunado que eres al conocer la noticia en este momento de tu vida. Tienes todo lo necesario para que las cosas salgan a la perfección.

Un buen trabajo, miles de experiencias acumuladas y la mejor de las madres a tu lado, ¿qué más se puede pedir?

 

A continuación, piensas en lo que has ido viviendo, y se vienen a tu cabeza esos viajes, en los que veías a cientos de niños que sobrevivían en condiciones bastante peores a las que tu hijo va a vivir. Y de nuevo, vuelves a sonreír por la suerte que tienes de estar dónde estás, y de haber nacido dónde has nacido.

 

En mi caso, mi mente se traslada a mi familia, concretamente a mis padres, y de repente empiezo a valorar su esfuerzo como nunca antes lo había hecho.

 

Sigo sacando las herramientas de la caja, y me fuerzo a hacer una parada en el camino. A saborear este notición, a pensar que por fin lo he conseguido. Mi sueño de ser padre se ha hecho realidad, y eso es increíble. 

Pienso en la conexión y el vínculo que generaré con otra persona diminuta y se me ponen los pelos de punta.

 

Finalmente, saco mi última herramienta, quizás la más importante, la de hablar con mi compañera de vida, y compartir el torrente de emociones que tenemos.

Acabamos de subir al avión que nos llevará, sólo a ella y a mí, al más maravilloso de los viajes, al viaje de ser padres.

 

¿Qué más le puedo pedir a la vida?

 

                                                                       Continuará…

CUANDO LOS SUEÑOS SE CUMPLEN

 Nos pasamos la vida idealizando nuestra propia vida. Soñamos con que nos pasen cosas que, en muchas ocasiones, acaban pasando.

 

Sin embargo, no siempre estamos preparados para cumplir nuestros deseos.

Vacío, desorientación e incluso cierta tristeza se apodera de nosotros, curiosamente cuando debería ser todo lo contrario.

 

Pero, ¿por qué no disfrutamos de nuestros logros?

 

Personalmente pienso que cuando se da esta situación, se debe a que en nuestra cabeza desde bien pequeños, se ha instalado la filosofía del éxito.

Entendemos el inconformismo de mala manera, y pensamos que si ya se ha conseguido algo, ahora hay que buscar otro reto, en muchas ocasiones igual o mayor que el anterior, para satisfacer nuestra infinita avaricia.

 

Da igual los éxitos que cosechemos que siempre hay “peros”, parece que el sueño soñado es estar al 200% a gusto y felices con lo que tenemos y conseguimos.

 

Tengo la sensación que en este mundo burbuja en el que vivimos en Europa, da igual lo que tengamos que nunca será suficiente. Nos hemos programado para ser codiciosos. Curiosamente esta programación conllevará estar incompletos hasta el final de nuestros días.

 

Por éstas y otras muchas razones, al menos yo necesito dar vuelta a mi pensamiento. Buscar puntos de apoyo que me ayuden a valorar, y sobre todo disfrutar lo que me va sucediendo. 

Incluso también trato de dar vuelta a esas desilusiones que llegan por el camino.

 

Pero ¿cómo hacerlo sin caer en un optimismo barato y lleno de frases vacías?

 

En mi caso, primero por comparación. Una de las principales razones por las que es necesario viajar es para compararnos. Nuestro viaje a Sudamérica nos mostró día a día, como nosotros estamos en el primer escalafón del bienestar. 

Nuestras quejas diarias en nuestro mundo occidental, en muchos otros lugares del planeta serían motivo de sueño.

 

¡Ojo! También podríamos pensar que, al viajar y conocer gente, podríamos compararnos con algo mejor a lo que supuestamente tenemos. En este caso, me suelo exigir ser crítico con lo que veo. En pensar que no es oro todo lo que reluce, fijándome más en lo que perdería al tener esa nueva vida que en lo que ganaría.

 

Otra herramienta que considero fundamental para poder saborear mis sueños logrados es parar el tiempo. Ser consciente de lo que he logrado y cómo lo he conseguido.

Es importante darse momentos que pueden conllevar días, semanas e incluso meses o años dependiendo de la importancia de nuestro logro.

Antes de afrontar el siguiente sueño, hay que hacer una parada en el camino y simplemente regodearse en lo conseguido.

 

Finalmente es necesario compartir y verbalizar lo vivido, si tienes suerte de tener como yo, a la mejor de las parejas, eso ya en sí será un logro por disfrutar. Y sino por tu propio bienestar deberías buscar amigos, familiares o quien coño quieras, para transmitir lo que te está pasando.

 

Al hablar, pensamos y al pensar nos hacemos conscientes de lo que nos está pasando.

Debemos hablar bajo el foco de la alegría, siendo positivos y valorando de manera real lo que tenemos. 

Por supuesto que también podemos verbalizar todo aquello que no tenemos o nos duele, pero siempre desde la perspectiva de la disposición segura y enérgica de que eso solo es un elemento más de nuestro camino, que hará que el disfrute por lo conseguido sea mayor.




miércoles, 15 de diciembre de 2021

PERO, ¿QUIÉN TE QUIERE A TI?


 Pero, ¿quién te quiere a ti?

 

Aquí estamos de nuevo, y de nuevo estamos juntos. Sé que últimamente las responsabilidades, el stress diario y alguna que otra cosilla más, nos hace discutir más de lo que nos gustaría.

 

Sin embargo, me encanta saber que nuestra relación es sólida y nosotros somos lo suficientemente inteligentes y maduros como para no permitir que los momentos oscuros acaparen todo lo bonito que hemos ido creando juntos.

 

Contigo estoy descubriendo facetas personales desconocidas, también noto como las personas estamos en continuo movimiento y como es necesario saber conocerse e incluso aguantarse a uno mismo para poder estar bien con las personas que te rodean.

 

Y es que querida Martis, a veces esto de vivir se vuelve complejo pero no por ello menos divertido, y sino piensa en el vaivén que hemos tenido los últimos meses entre colegios, furgonetas y excedencias.

 

Desde que en septiembre me diste ese papelito que decía que volábamos a Buenos Aires, el vértigo de hacer realidad sueños curiosamente ha generado más incertidumbre que buenos momentos. Por eso, pase lo que pase quiero que recordemos que somos lo que vivimos, aunque eso que vivamos a veces nos haga poner un poco tensos, es clave que siempre sepamos que la personita que tengo al lado me puedo apoyar.

 

Sé que últimamente he estado un poco más impertinente de lo que debería y por eso te pido disculpas. En los próximos meses prometo dar lo mejor de mí para hacerte la vida un poquito más feliz.

 

Ante nosotros se presenta un veraño diferente y especial en el que nos seguiremos haciendo grandes juntos y en el que nuestro baúl no solo se llenará de nuevos lugares y fotografías, sino también de granitos de amor que sin duda harán que lo nuestro sea cada vez más hermoso.

 

Recuerda que vivir es acojonante. Te quiero.

 










jueves, 25 de junio de 2020

HABLEMOS DE CONFINAMIENTO


Hablemos de confinamiento, de cuarentena y de días entre cuatro paredes.

Hablemos de cansancio mental, físico y emocional, de días malos y otros peores.

Está claro que si queremos podemos nosotros mismos seguir hundiendo nuestro barco, seguir regodeándonos en todo lo malo que nos ha pasado cual marrano en el lodazal. Por que querida Martis te voy a contar un secreto, hay gente que aunque no lo creas se siente a gusto en la queja constante, en el tener un motivo para estar triste o enfadado.

Sin embargo, tú y yo no somos así. Si tenemos que estar encerrados, lo hacemos pero lo hacemos con música, con entrenamientos personales, con cañas de por medio y sobre todo sin dejar de reír un solo día.
Si estamos cansados claro que nos seguiremos quejando pero también sabremos que al poco tiempo de la queja buscaremos a la personita que tenemos al lado y nos apoyaremos en ella para sobrellevar mejor ese cansancio.

Mentiría si ahora mismo te dijera que esta cuarentena me ha enseñado grandes cosas, quizás los mayores aprendizajes que he sacado aún son invisibles a mis ojos. Creo que lo que hemos aprendido ha sido a convivir con la lentitud, con el disfrute de pequeños momentos que los hemos considerado regalos; salir a que nos dé el aire, hacer deporte en la calle, poder ir juntos al mercado…


Como muchas otras veces probablemente nuestra vida seguirá y estos días de encierro quedarán en una anécdota de vida, sin embargo sería maravilloso que no la guardáramos en la última caja del trastero, sino que la tuvieras siempre a mano para que nos recordara que realmente la vida nos va bien, que independientemente de más o menos planes y más o menos amigos tenemos lo esencial para ser felices. 


Así que disfrutemos del aire, de la vida y del aquí y ahora!!!!




martes, 17 de marzo de 2020

CONVIVIENDO CON TODO LO QUE SUPONE


Querida Martis:

Te escribo esta carta para decirte en primer lugar que te quiero mucho. Desde hace tiempo eres un pilar básico en mi vida, de hecho ya ni me acuerdo del último día que aunque solo fuera por un segundo dejé de pensar en ti.

Como bien dijiste, estoy viendo como la convivencia no es una tarea idílica. Para mí, está suponiendo estar en una montaña rusa de emociones.
Tengo la sensación de que estoy en pleno proceso de adaptación a una situación que es nueva para mí, y a lo mejor me equivoco pero también una situación que es nueva para ti.

Porque pienso que cada relación y cada momento aunque tenga puntos en común con otras cosas que hayamos vivido, son únicas y nos hacen sentir de manera distinta.

Hoy me paro a pensar sobre el mes y pico que llevamos viviendo juntos y la primera conclusión que saco es que aún esto no está siendo muy real. 
Empezamos con una operación que me está dificultando hacer planes contigo a parte de estar en casa, también por el camino hemos superado una mudanza y finalmente estamos de lleno en una situación de encierro en casa.

Parece que los condicionantes no pueden ser peor.

De todas formas, también saco otro tipo de conclusiones. La principal y más importante para mí, es que ya no eres virtual, te puedo tocar, besar y abrazar en cualquier momento. No me importa discutir (un poquito) si luego tengo la opción de tenerte cerca para arreglarlo.

La segunda, aunque parezca una contradicción, es el proceso de adaptarnos el uno al otro. Este tiempo me está permitiendo conocerte mucho más en profundidad, pero también conocerme a mí en una faceta que no sabía de mí mismo.
Es como una especie de juego, reto o llámalo como quieras el hecho de intentar hacer encajar las piezas diarias en los pequeños detalles del día a día, ya sea ver una serie, sentarse en la mesa o charlar aunque a alguno de los dos no le apetezca mucho.

Finalmente me está encantando descubrir que la esencia que nos hizo estar juntos sigue ahí. Siento que es fácil conectar contigo, agradezco que sigas sonriendo con mis tonterías y que entres al juego aunque a veces no te apetezca.

Sé que habrá días como anoche, que toque tristeza, enfado o discusión. Pero también sé que si ponemos de nuestra parte no serán más que piedritas en el camino.

Ten paciencia, ánimo y por favor tratemos de sonreír y hacernos felices el uno al otro. Al menos hasta que sea posible.
                                                                                      



  Te quiero ratón.



sábado, 31 de agosto de 2019

CAMINAR, DETENERSE, AVANZAR.


Días solitarios que no depresivos pero sí melancólicos. Viendo a través de películas, fotos y recuerdos como se pasa la vida.

Momentos de mirarse a sí mismos sin más espejos que los ecos que resuenan en nuestras cabezas.

Quiero disfrutar viendo los días caer pero al mismo tiempo no quiero que se caigan sin haber hecho mucho ruido.

El amor nos maniata y al mismo tiempo nos da la fuerza para seguir. ¿Hacia dónde? pues nadie lo sabe hasta que camina.

Hay paseos cortos que duran un suspiro. Como esos días absurdos en los que tienes que volver a casa porque llueve a cántaros y en vez de paragüas llevas chanclas puestas, y eso que creías que iba a hacer un día maravilloso.

Hay paseos que se convierten en carreras. En los que te vistes de runner y luchas codo con codo con cada minuto del reloj, deseando a partes iguales correr un poquito más y parar ya de una vez de correr.

Otros paseos forman rutinas que dan aire fresco al día, como esas vecinas que quedan bien temprano para ir a caminar de 8 a 9 haga el tiempo que haga.

Podríamos seguir paseando y describiendo diferentes formas de caminar, y probablemente con todas ellas en algún momento determinado de nuestra vida nos viéramos reflejados.
Porque la vida son matices, es agua que fluye. Nuestra esencia nunca la perdemos pero nosotros cada día cambiamos, al igual que el mundo sigue girando y apenas lo percibimos hasta que algo sucede y nos hace ver por ejemplo que ya es verano o que ya es invierno.

Nos pasamos gran parte de nuestro tiempo luchando, a veces sin saber muy bien contra qué o contra quién. De hecho como en la mayoría de las ocasiones no lo tenemos claro acabamos luchando contra nosotros mismos.

Siempre que llego a este punto me encuentro en la mítica encrucijada de si o bien tirar por el camino del optimismo despertando de mi lucha y cogiendo cada oportunidad que me da la vida o bien tirar por la vía del pesimismo y optar por caminar hacia la depresión de que lo bueno es efímero.

Como ves mientras se escribe y se piensa en lo escrito también se sigue avanzando, parece que nada en ningún momento se puede detener.
Sin embargo, pocas veces caemos en la cuenta de apretar el botón mágico, el cual nos hace disfrutar recordando cosas, nos detiene en un momento que sabemos que nos gusta y lo saboreamos, ese botón nos hace pensar en lo que está por venir creando, porque no, castillos en el aire.

¡Ay, qué vida ésta que nadie nos enseñó a vivir porque solo cada uno de nosotros la podía descubrir!

¿Cómo serán nuestros paseos? ¿Qué caminos tomaremos en las encrucijadas que nos encontremos?


Tengan suerte con su viaje, abróchense bien los cinturones y disfruten de lo que está por venir.



miércoles, 12 de junio de 2019

DESEOS ALCANZABLES

Es bueno tener deseos alcanzables que te hagan sentir vivo, que te supongan cierta emoción por lo que está por llegar.
Yo al cabo de un año o por simplificarlo un poco más, al cabo de una semana tengo bastantes. Estos sueños es importante que no sean imposibles de alcanzar o que no sean de muy largo plazo, ya que suelen generar más frustración que disfrute.

Aunque a veces me hago el interesante, en verdad soy un chico sencillito en cuanto a deseos se refiere. Por ejemplo, a nivel básico saber que te voy a ver es un deseo que me sirve para que el resto del día sea más llevadero. Ir a jugar un partidillo con los paquetes de mi equipo también es un deseo fácil de realizar que me llena bastante.
Y ya si empezamos a hilar más fino y el deseo es un poquito más grande, suele estar relacionado con mayores dosis de alegría y emoción al cabo del día.
Aquí entrarían los famosos “planes” palabra que tantas alegrías y disgustos nos ha dado.
Saber que iremos a un festival, a un viaje o a alguna actividad divertida son deseos que me dan vida.

La verdad es que aunque sean microdeseos, me suelen surgir bastantes y de muy diversos modos, aunque como es un blog de amostad (amor + amistad) pues básicamente me centro en nosotros que supongo te resultará más interesante que no leer mis pensamientos y divagaciones en voz alta.

En fin, volvamos adonde estábamos, que no era otro lugar que el de hacer un “wander” con palabras, divagando sobre nosotros, sobre sentimientos pero sin tener un objetivo final claro a conseguir con lo que escribimos, más que el simple y hermoso placer de compartir un rato juntos a través de letras unidas.

Y es que querida Martis hoy te escribo no solo para divagar sino para decirte que te echo de menos, que ahora mismo me gustaría tocar tu piel y darte un montón de besitos.
Sin embargo, el de hoy es un “te echo de menos” que se acaba por convertir en uno de esos deseos alcanzables en los que la espera de algo bueno que está por llegar genera emoción y alegría.

Es curioso como cuando compartes una parte importante de ti con alguien, la visión del mundo se transforma. Desde el mismo momento en que amamos a alguien, la vida cambia y ya nada es igual que antes.
Un hilo caído de un colgante que en condiciones normales debería estar ya en la basura se convierte en la mejor de las pulseras.
Las ganas de recibir regalos giran 180 grados y la verdadera emoción pasa a estar en el deseo de ser tú el que los das y no el que los recibes.

Cuando un bar, un paseo o una simple caña pasan de ser cosas vulgares a convertirse en el mejor de los planes al ser compartido.

Ay querida Martis, no sé si esto es estar enamorado o son solamente tonterías, pero la verdad es que tengo que admitir que el que estés dentro de mi vida, hace precisamente que yo sea una persona diferente, no porque me cambies o no sea “yo”, sino porque como te he dicho tú provocas que vea el mundo de una manera especial.

Y eso creo que a fin de cuentas es algo que nos repercute a los dos, porque esta manera de entender el mundo hace que cada día intente pensar cómo hacer que tú te sientas especial y sobre todo feliz y tranquila con lo que tienes.

No te preocupes que no es algo que me suponga una obligación, ni es algo que me genere ansiedad pero sí es una sensación que hace que las emociones en todos los sentidos sean más intensas y provoquen que mi pelo al final del camino llegué despeinado que a fin de cuentas es de lo que trata esto que llaman vivir.



Feliz día y feliz vida.