Todo el mundo es algo o cree en algo. Los hay españolistas, otros son de izquierdas, muchos independentistas, otros fascistas y muchos otros gente que habla demasiado sin saber ellos mismos en qué están creyendo.
También están los que viven para encontrarse a sí mismos en un viaje meditado más largo que un vermú torero de los buenos.
Gente que busca el sentido de su vida, otros que viven pendientes de sueños imposibles pero que la sociedad les ha vendido que se pueden hacer realidad.
Estamos llenos de consejos y de vidas paralelas, supuestamente todo lo que nos pasa ya le ha pasado a alguien.
Sin embargo, parece ser que cuantas más distracciones tenemos y cuanto mejores son nuestras condiciones de vida, más gastamos el tiempo en seguir pidiendo que en disfrutar de lo que nos va sucediendo.
Últimamente me estoy dando, y eso tengo que reconocer que es gracias a ti, de la importancia de los P.M.I. (recuerda pequeña Martis que si escribes algo con siglas parece más pensado y más importante).
Los P.M.I. o los también llamados Pequeños Momentos Imprevistos, son aquellas experiencias que te llenan y sirven de poso para ser feliz día a día. Son momentos surgidos muchas veces de la nada que suelen duplicar su valor si son compartidos.
Aunque curiosamente los P.M.I. no los puedes estudiar en ningún libro, ni te pueden dar ningún curso para que sepas mejor cómo llegar a ellos.
Tienen algo que los hacen únicos e intransferibles, y es que en este mundo cada vez más globalizado en el que todo parece ya haber sido descubierto o teorizado por algún iluminado de turno, estos P.M.I. nos permiten sentir vivencias especiales que solo tienen sentido en uno mismo. Lo cual como mucho puede ser compartido solo si existe una conexión no escrita con alguien de especial afinidad.
Y es que querida Martis confieso que aunque critique tu indecisión ante posibles planes que me encantaría hacer juntos para sumar más momentos P.M.I. También es justo reconocer que gracias a ti últimamente estoy siendo más feliz al descubrir el poder de la magia del día a día.
Compartiendo Pequeños Momentos Imprevistos en los que de repente reímos con el placer únicamente nuestro de criticar sin ser oídos. Con el deseo repentino de saciar nuestros deseos más íntimos aunque sea enfrente de un McDonalds.
Momentos compartidos en los que dos cañas suponen una bonita y resacosa borrachera de mediodía o simplemente conversaciones telefónicas que parece que no llevan a nada y acaban perdidas en pequeños paraísos creados solo por nosotros.
La verdad es que pienso en todo esto y creo que en general vivimos en un mundo de expectativas, preocupados por el ansia de disfrutar y olvidados de la necesidad de vivir de manera alegre cada día.
Por eso hoy querría terminar esta entrada de una manera sencilla y simbólica recordando mis P.M.I. preferidos de esta semana, los cuales no por ser un pelín empalagosos son menos ciertos, como la sensación que tuve al oler tu pelo en el sofá de los viñedos y tus Buenos Días telefónicos en los que tu sonrisa activa mis mañanas.