Martis este curso termina, otro más, nada más y nada menos.
Hemos tenido cursos bastante distintos a pesar de estar a pocos kilómetros de distancia. Como el mío ya me lo sé, me centraré en el tuyo que para eso el blog está dedicado a ti.
Y aquí justamente empieza la primera paradoja porque las nuevas tecnologías, llámese blog, llámese página web. Fue la que generó el principio de tus tormentos.
Fue la primera nube que empezó a oscurecer tu idílico mundo que tenías en Valoria.
Es curioso pero siempre que se nos vienen encima estas nubecitas o nubarrones (según como se quiera mirar) reflexionó sobre lo poco conscientes que somos cuando todo nos va bien y lo pronto que nos acostumbramos a lo bueno.
Sin embargo, esta primera nubecita, cada vez fue oscureciendo más el cielo de Valoria e incluso lo peor de todo es que las nubes llegaron hasta Palencia.
Tus días de cole se fueron alargando y se enredaron entre tus sábanas. Toda tu inmensa capacidad creativa, que por momentos es infinita, se centró única y exclusivamente en un tema que cuanto más grande se hacía, más rabia te generaba.
Aunque el tiempo nuevamente intervino y poco a poco fue calmando las cosas, eso sí también dejo ver las cicatrices de todo este vendaval, aunque es importante que tengamos presente que esas cicatrices no son más que la confirmación de heridas que sanan. (* Ver bibliografía al final de la página).
Sinceramente creo que una vez que el curso está por terminar te has conseguido rehacer muy bien a lo que te ha ido pasando, aunque también pienso que esas marcas te deben hacer pensar en la manera con la que tienes que afrontar lo que te toque por venir.
Sé que desde el papel se dice muy fácil pero en la medida de lo posible tienes que aprender a separar lo personal de lo profesional. En la vida hay veces que hay cosas que es mejor no mezclar y sino acuérdate de las aberraciones que hacíamos de pequeños con la comida; bocatas de chorizo con nocilla, gublins dentro de barras de pan o incluso mojábamos las oreo en zumo de naranja.
En fin, es un año a valorar, probablemente el que más tablas te haya dado. De hecho, en breve caerás del árbol de lo madura que estás y es que, el pajarín se está haciendo águila y está empezando a batir sus alas.
Ahora solo espero que la determinación que he visto en esos ojitos de rabia cuando algo te ha dolido, sea el acicate para encender la chispa que te haga decir aquí estoy yo, y en mi vida quiero y voy a conseguir lo que me proponga (sabiendo donde están tus límites, que luego viene tu amiga la psicoanalista y te pone las pilas).
Así que este verano te pondré de deberes, momentos bajo el sol en los que tengas que hacerte grande a través de nuevos retos que te propongas, que te hagan ser un poquito más feliz y sobre todo te hagan sentir un poco más viva, que sin aliciente esta vida es muy sosa.
* BIBLIOGRAFÍA- Frase sacada de la carpeta de Google de "frases de superación personal", justo la carpeta que está al lado de la de "frases para una buena jubilación".