es un día lluvioso, oscuro y de estar con sofá y manta,
sé que hoy poco movimiento querías,
a pesar de ello viniste a Simancas,
sin duda te lo agradezco y ese gesto hizo que sonría.
Muchos son los baches que en nuestra relación hemos hallado,
en ocasiones mis llamas se unieron con tu nieve,
en otras nuestro amor fue libertad encarcelada,
aunque siempre nuestra presencia hizo que todo se solucionara.
La gente que aún no te conoce me pregunta cómo eres,
yo siempre lo pienso y luego callo,
porque si dijera lo que pienso, nadie entendería lo que siento.
Para mí eres pasión y tormento,
eres deseo, y amor sobre cualquier impedimento.
Para mí eres magia en un día sin fundamento.
Cuando te veo,
tu cara es expresión,
tu nariz es maravillosa,
y tu boca cuando sonríes
es más que hermosa.
Me encanta verte en silencio cuando con gente estamos,
entonces mi mente se para
y saborea el placer de que un equipo seamos.
También sé que eres indecisa, impuntual y marmotilla,
que a veces te avinagras y te cansas
de este personaje un tanto idiotilla.
Sin embargo siempre nuestra balanza está desequilibrada,
nuestras cosas buenas nunca pierden,
y las malas en el fondo de nuestro corazón quedan olvidadas.
Querida Marta esta poesía ya se acaba,
y con ella también lo hace la semana,
descansa y prepárate para mañana,
que vida solo hay una
y personas como tú seguro que no hay ninguna.
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