Hola Marta, mi nombre es Carlos, y quiero comenzar contigo una nueva vida.
Me encantaría decirte que soy muy alto, increíblemente guapo y que en cuanto me veas se te va a caer la baba. Pero sintiéndolo mucho no es así, ya que si así fuera no te estaría escribiendo esta carta porque ya estarías rendida a mis pies.
Lo que si tengo y mucho, es constancia y paciencia, que a veces no sé muy bien para que sirven pero tengo la sensación de que pueden ser cosas que se complementen contigo de manera genial.
Mi idea es recorrer juntos una etapa de nuestras vidas que será tan larga como lo sea nuestra felicidad. A lo mejor duramos solo días porque no nos aguantamos o porque nos quedamos sin conversación, pero imagínate si resulta que las piezas del puzzle casan.
Porque querida Marta vida solo hay una pero sin embargo hay muchas maneras de vivirla, y la verdad es que sería una pena que nuestros caminos se separaran y nos quedáramos solo con el temido "y si..."
Por eso hoy te ofrezco hoy, no quiero saber nada del pasado ni es mi intención juzgar lo que ya ha ocurrido (esto mismo también se lo he dicho a mi móvil y a su amigo Whatsapp). Tampoco quiero ser esclavo del futuro porque eso lo marcaremos tú y yo.
Lo que si te pido es que me ayudes a tirar del carro, porque tanto gimnasio y tanta tontería me tiene últimamente un poco débil, inseguro y miedoso. Sé que tú eres fuerte, así que si me ayudas podremos avanzar más rápido y llegar antes a nuestro destino que no es otro que intentar ser lo más felices posibles.
Finalmente solo me queda decirte que aunque aún no nos conocemos me han dicho unos pajaritos que tienes buen corazón y que cuando estás tranquila y relajada tu cara brilla sin necesidad de maquillaje.
Así que solo espero que nos podamos ver pronto y comenzar de nuevo, si tú quieres y no tienes nada mejor que hacer, una nueva aventura juntos.
P.D. Como esta vez estoy escribiendo muy de noche y no quiero molestar a los vecinos, he decidido cambiar una canción por una foto con mensajito... (de esas que a todos los frikis le ha dado por subir a Facebook)
¡Clinnn! ¡Chasss! ¡Ouyeaaaa! no sé que sonido poner a esos momentos inesperados en los que te das cuenta de algo que hasta entonces habías pasado por alto o no habías entendido.
Estaba yo recogiendo la ropa del tendedero y mi cabeza estaba mientras tanto a su rollo atontada con sus movidas, como esos adolescentes que están en su mundo con los cascos puestos.
Cuando de repente mi mente por sí sola encontró la respuesta a la pregunta que me había hecho varias veces en los últimos meses. La pregunta era sencilla, ¿por qué me empeñaba en estar contigo?, a pesar de ciertas cosas que siempre he tenido en mi contra, como tu anterior pareja, tus inseguridades o el sentir que nunca me podrías querer como yo lo hacía.
Sinceramente muchas veces me he preguntado si merecía la pena seguir alargando algo que quizás en algunos momentos estaba siendo dañino para los dos.
Sin embargo, a veces la vida tiene esos destellos que te tambalean, no sé muy bien si son producidos por alguien que juega con nuestros destinos o son solo chispazos que hacen tan interesante esto de vivir un día sí y otro también.
En mi caso, la bombilla se iluminó y contestó a esa pregunta de manera clara, casi tanto como la ropa que acababa de lavar.
Me di cuenta que lo que me ata a ti son las ganas que tengo de hacerte feliz. Y la verdad, es que es maravilloso los momentos en que se siente eso hacia otra persona.
O sino porque de repente me va a interesar la moda femenina, o porque me va a apetecer saber cosas sobre cómo dirigir un colegio o porque disfruto de los progresos de una niña llamada Carla como si fueran los de mi sobrino, si solo la he visto una vez en mi vida.
El interesarme por estas cosas y muchas más no es forzado, ni con la intención de agradarte sino que precisamente por lo que te acabo de decir, es algo que me sale de manera natural.
Con esto no quiero que pienses en las pijadas esas que se suelen decir, "si tú eres feliz, yo soy feliz" o "cari, me vale con qué tú estés bien". Lo que te digo es que me apetece ser feliz a tu lado, y que en ese proceso es normal que cada uno tengamos nuestras prioridades, pero que al menos en mi caso, me encanta sentir que me interesan las cosas que a ti te pasan.
También en esta iluminación momentánea que he tenido, que más bien por mi forma de escribir parece que es igual a esos rayos divinos que se colaban entre las nubes cuando estábamos tumbados al lado de nuestro querido árbol, me he dado cuenta de que he cometido errores en forma de agobios hacia ti, pequeñas discusiones que he generado o incluso malos momentos que se han creado por no entender bien qué estaba pasando.
Hoy con la ropa ya recogida, me doy cuenta de que somos diferentes, de que tenemos personalidades distintas y sé que el camino que nos queda juntos será tan corto o tan largo como la capacidad que tengamos de ser y hacernos felices el uno al otro.
P.D. Después de la parrafada que te he echado, ya podemos seguir disfrutando tranquilos del veranín.
Desde que te conozco me has enseñado muchísimas cosas que ni tú misma imaginarías.
Contigo he descubierto una nueva forma de amar, no sé si mejor o peor, pero si diferente en la que la intensidad de cada momento lo marca todo.
He aprendido a saber esperar, y mientras tanto en la espera he aprovechado para conocerme más a mí mismo, lo cual a veces me ha producido más de un mareo.
Nuestros momentos juntos me han servido para olvidar de un plumazo cualquier aspecto negativo que haya sucedido a nuestro alrededor. Nunca me cansaré de decir, que tienes algo mágico que realmente me encanta, al menos conmigo tienes un don que es increíble, y es que simplemente con estar físicamente juntos consigues borrar o minimizar aquellos pequeños o grandes quebraderos que todos de algún modo tenemos en nuestra cabecita.
Curiosamente compartiendo cualquier experiencia contigo me siento más vivo que realizando cualquier otra cosa.
Sin embargo, el mundo está lleno de contrastes, y para que exista el blanco es necesario que también exista el negro.
En mi caso, el negro lo podría resumir en una frase "Te echo de menos", y es que cuando te he sentido lejos, me ha invadido una necesidad angustiosa de tenerte cerca. En el fondo echar de menos es extrañar a alguien, sentir su ausencia como un vacío casi imposible de rellenar.
Sé que quizás lo que vaya a escribir a continuación ahora no tenga sentido, ya que lo escribí en una situación bien distinta a la de hora. Aunque he decidido compartirlo contigo para valorar aún con más fuerza lo que es tenerte cerca y para no relajarme simplemente viendo pasar los días.
(6 de abril de 2016, tocando fondo para coger impulso)
"Te echo de menos.
Mi día es una agónica lucha, desde que abro los ojos hasta que los cierro, por superar un recuerdo que mi corazón no quiere superar.
Me levanto y lo primero que hago es mirar al techo intentando rescatar cualquiera de los sueños en el que tú has aparecido. Unos días sueño que somos protagonistas de un cuento, otros que estas con otra persona y los peores días sueño que somos desconocidos.
Me giro y lo siguiente que hago es mirar mi móvil, esperando encontrar ese mítico logo del WhatsApp en el que pone tu nombre. Sin duda, es un ritual con el que te doy los buenos días, y con el que durante al menos un par de segundos un increíble nerviosismo recorre mi cuerpo, el cual se pasa al ver que como el resto de días sigo sin tener noticias tuyas.
El siguiente momento en el que te vuelvo a encontrar es cuando subo al coche y miro la hora que es. Sé que tú también estás haciendo lo mismo y eso me reconforta. En ese instante siempre se me pasa por la cabeza llamarte y compartir de nuevo el viaje con el famoso "Buenos días Martisss". Aunque nunca lo hago.
Entro en el colegio y curiosamente respiro porque sé que estaré tan ocupado que únicamente miraré el móvil unos segundos durante el recreo.
Termino el día y es cuando viene lo que llamo la ilusión física, un "Y si estuviera esperándome" se apodera de mí. Salgo del cole algo cabizbajo, aunque con mi mente alerta pensando que quizás me estés esperando a la salida del trabajo. Es curioso pero no sé porque lo echo de menos, y eso que nunca me ha pasado pero bueno supongo que cuando deseas realmente algo llegas a ver oasis en el desierto.
Yo en concreto cada día veo dos, ese y el que me imagino cuando aparco el coche creyendo que estarás esperándome en el portal con una de tus mejores sonrisas para que comamos juntos.
Subo a casa, al menos el ascensor ya está arreglado, y como con mi nueva amante, la tele. Después hago mía una de tus mayores tradiciones como es echarme la siesta en el sofá. Siempre tengo tentación de poner a Serena pero sé que no tendría sentido hacerlo solo.
Por eso, directamente prefiero dormir y al menos no pensar durante esos minutos.
Cuando despierto últimamente me da por estudiar, aunque solo un ratito, no te vayas a pensar que me estoy volviendo muy friki. Y aquí curiosamente descubro que es mentira una de las cosas que siempre había creído, porque es verdad que puedo hacer dos cosas a la vez, ya que estudio y sigo pensando en ti.
Aunque hay días que, como hoy, tu recuerdo gana al estudio y tengo que hacer una paradita y desahogar mis pensamientos en forma de escritos.
Después llega uno de los momentos quizás más contradictorios, ya que me marcho al gimnasio. Creo que tu recuerdo me va a hacer más fuerte, y lo digo en sentido totalmente literal, porque yo nunca he sido muy amigo de estos sitios pero sé que cuando estoy allí es un momento de desconexión mental, así que últimamente voy más de la cuenta.
Finalmente llego a casa relajado, y con la sensación de que poco a poco voy superando todo esto, aunque al mismo tiempo que pienso esto vuelvo a mirar el móvil esperando tener noticias tuyas. Las cuales siguen sin llegar como paso desde que abrí los ojos hace ya unas horas. Por eso, te doy las buenas noches y de nuevo los vuelvo a cerrar.
No sin antes haber hecho otra partida más por nuestro querido blog, el cual más que "Tres horas con Marta" debería pasarse a llamar "24 horas pensando en Marta".
La verdad es que releo lo que escribí hace casi un mes y se me ponen un poco los pelos de punta, también soy consciente de que estas palabras suenan a melancolía, sin embargo no despiertan en mi tristeza por haberlas sentido, sino todo lo contrario, ganas de disfrutar lo que venga y pensar como decía un amigo muy mítico que "morir solo lo hacemos un día, el resto de días hay que vivirlos".
Así que ojala podamos disfrutar mucho tiempo el uno del otro, y sino es así no quedará más remedio que echarse de menos, que en eso ya vamos teniendo algo de práctica.
P.D. Espero que no se te haya hecho demasiado tostón. Prometo decirte muchas tonterías la próxima vez que nos veamos.
Lo reconozco hoy mi cabeza ha acabado de estallar, estoy muy cansado psicológicamente.
Lo admito estoy derrotado, hoy me sigo enterando de más mentiras. Aunque mañana siga sonriendo a la gente cuando me cruce con ella, por dentro estoy roto.
He pensado en llamarte y decirte como me siento pero sé que para lo único que valdría sería para alargar la agonía, también he pensado en llamar a Jose y explicarle todo lo que me ha pasado los últimos meses incluso los últimos días, aunque he preferido no añadir más leña a la hoguera.
Por eso, solo me ha quedado el resguardo de este lejano blog que nadie conoce, en el que parece que es el único lugar al que puedo acudir cuando ya no tienes las fuerzas suficientes para apoyarte en ningún amigo.
Sentado en el silencio de mi salón me pregunto ¿Por qué?
La vida está llena de porqués, muchos con respuestas y muchos más sin ella.
¿Por qué la persona que más quiero ha jugado tanto conmigo? ¿Por qué la persona a la que hubieras dado más de lo que tenías, te ha devuelto a cambio tantas mentiras?
Hoy tras hablar con gente, tras intentar analizar que ha pasado los últimos meses y estando aún en caliente sigo sin entender ciertas cosas de la vida.
No entiendo porqué hay personas que se dedican a jugar con los sentimientos de otras personas como si fueran juguetes.
Hoy paso por una de las épocas más tristes de mi vida, el abanderado de la felicidad y del optimismo ha recibido una bofetada que se ha alargado demasiado en el tiempo. El golpe ha sido muy duro y sé que la recuperación lo será aún más.
Está claro que lo nuestro no puede ser, que nuestros caminos a partir de ahora se separaran cada día un poquito más.
Está claro que las personas que te quieren no te harán tanto daño, no te harán sentir tan pequeño como lo estoy yo ahora.
Aquí acabo todo, el blog, esta historia que parece haber tenido y que tiene más mentiras que verdades y este cuento por el que este ingenuo personaje ha sido el único que ha apostado.
Probablemente de aquí a un tiempo la vida nos depare más sorpresas, algunas sorprendentes y otras no tanto. Quizás en un tiempo yo aprenda a amar a otra mujer o quizás tú vuelvas sino estás ya con esa persona que nunca quisiste olvidar.
Solo espero que la próxima vez que me enamore tenga o más suerte o más cuidado.
Y a ti solo puedo decirte que es una pena que una mujer tan increíble, haya sido tan egoísta y poco cuidadosa en una cosa tan maravillosa como es esto que llaman "amor". Ojalá aprendas de tus errores y realmente empieces a hacer bien las cosas con actos y no solo con palabras.
Aquí se despide una persona que ha vivido mucho tiempo esperando algo que solo él veía.
El otro día pasé de nuevo por mi tienda favorita, aquella por la que hace meses os decía que me daba largos paseos. Aunque en esta ocasión me quedé congelado al ver un cartel en la puerta que decía:
"Cerrado por reformas"
Durante varios minutos me quedé enfrentado a su escaparate buscando respuestas, como las que busca un niño cuando no se acaba de reconocer delante de un espejo.
Fue uno de esos instantes en los que no sabes muy bien que está pasando en ese mundo que gira a tu alrededor y del que no sabes de qué manera formas parte.
Después de unos minutos viendo mi reflejo a través del cristal, de nuevo mi mente voló a historias pasadas, a recuerdos con sabor a melancolía. Ese cristal me hizo recordar las marcas que aún estaban marcadas en mi ducha, en la que jugábamos desnudos y bajo al agua a pintar dibujos malísimos que cada uno de nosotros defendía como si fueran obras de arte.
Nuevamente volví en mí y sentí aún más nostalgia por pensar que ya no podría visitar de nuevo mi tienda favorita.
Aunque si lo pensamos bien en el fondo tener nostalgia es algo bueno porque significa que te han pasado cosas buenas... peor sería no tener nostalgia por nada, ni ninguna tienda favorita que recordar.
"Sé fuerte y valiente", "nunca pares de luchar", "disfruta de la vida", "vete siempre con la verdad por delante", "mira hacia atrás solo para mejorar tu presente", "aprende de tus errores", "confía en tus posibilidades"... y sobre todo ten mucha suerte y nunca dejes de creer en el amor.
Ójala que el tiempo corra a nuestra favor, sino es así quedémonos con todo lo maravilloso que hemos vivido.
Hace mucho que no jugamos y eso no puede ser, aún no somos tan viejos, ni nuestros rostros están surcados por arrugas. Hoy jugaremos a cambiar nuestras vidas. Empezaremos por la edad. Cuando estés leyendo esto te imaginarás dos cosas: una teniendo 18 y decidiendo qué quieres hacer con tu vida, y otra teniendo 65 y pensando qué ha sido de tu vida. Date unos segundos para verte a ti misma con esa edad, para experimentar que sentirías con esos años, qué preocupaciones crees que tendrías y qué deseos aún te quedarían por realizar. Si aquí quieres acabar con el juego porque piensas que es una tontería vete a la línea 29, si eres juguetona y quieres seguir jugando continúa leyendo. Buena elección Martis, si sigues aquí es porque elegiste la segunda opción, así que ahora te tendrás que imaginar habiendo nacido y vivido en dos sitios totalmente diferentes a tu querida Palen, uno será Málaga y otro un pueblo del País Vasco. Ponte en la situación y piensa el tipo de amistades que probablemente tendrías, la clase de pareja que quizás tuvieras o incluso cómo hubieran cambiado tus gustos. De nuevo la vida es cuestión de elecciones, y de nuevo te ofrezco la posibilidad de abandonar el juego yendo a la línea 33 o ser valiente y continuar jugando.
Ves como te conozco, sabría que llegarías a este punto.
La última parte del juego será que te imagines cómo sería tu vida en estos momentos si nunca nos hubiéramos conocido, si nuestras miradas nunca se hubieran cruzado y fuéramos unos auténticos desconocidos. Piensa cómo crees que estarías ahora y si tu vida sería mejor o peor. Aquí supuestamente acaba el juego, aunque quizás ahora llegue la parte más interesante, que consiste en volver a la realidad. Pero para ello deberás seguir a rajatabla mis instrucciones. En primer lugar... (29) Vuelve a tus mágicos 30, piensa si verdaderamente has conseguido algo de eso que habías pensado teniendo 18 y reflexiona sobre las cosas que tienes pendientes de aquí hasta los 65. En segundo lugar... (33) Piensa que sería de tu vida lejos de tu querida Castilla, imagina si a lo mejor siendo hippie, o teniendo rastas o incluso hablando con acentazo de la muerte, estarías más feliz de lo que has sido viviendo en Palen y disfrutando de las maravillas castellanas.
Finalmente... Vuelve a conocerme, a pensar todos los momentos, risas y viajes que hemos vivido los últimos 3 años. Piensa si en verdad ha merecido la pena que nos conociéramos, si nuestras sonrisas han ganado la batalla a las lágrimas. Si es así, cierra los ojos, inspira con lenta y hondamente y sonríe a la vida por todo lo increíble que nos espera.
Anoche me escribías que ya eran tres los años que llevamos felicitándonos las Navidades. La verdad es que parece que han pasado en un suspiro. Sin embargo, hay veces que es bueno detenerse un poco en el tiempo y saborear cada uno de esos buenos recuerdos que nos han deparado todos estos años. Viajes, confidencias, besos, vino, deporte, sexo, risas... Me resultaría imposible elegir uno de los muchos momentos que hemos compartido, por eso sin duda me quedo con las cosas que precisamente no se ven, con la sensación que tengo cada vez que pienso en ti, con la sensación de haber crecido juntos todo este tiempo. Cada día me doy más cuenta que te quiero en mi vida, sé que te necesito cerca de mí porque realmente creo que puedes ser la compañera de viaje ideal. No me fliparé mucho y no hablaré con palabras vacías del tipo "somos almas gemelas", "eres mi media naranja" o cosas por el estilo, en las cuales no creo mucho. Hoy solo te diré que eres más que especial, tu personalidad, tu sonrisa y pasar el tiempo junto a ti es una delicia. Así que al nuevo año le pido que sigamos creciendo juntos hasta que seamos más que gigantes, porque nada sería más emocionante y excitante para mí como poder llegar a descubrir todas las virtudes que tiene mi maravillosa Martisss. Mil besos. Te quiero mucho pequeña.
P.D. Quizás la música es un poco pastelosa pero es lo que tiene estar escribiendo con la lluvia de fondo y con la resaquilla postnavideña.