Hace mucho que no jugamos y eso no puede ser, aún no somos tan viejos, ni nuestros rostros están surcados por arrugas.
Hoy jugaremos a cambiar nuestras vidas.
Empezaremos por la edad.
Cuando estés leyendo esto te imaginarás dos cosas: una teniendo 18 y decidiendo qué quieres hacer con tu vida, y otra teniendo 65 y pensando qué ha sido de tu vida.
Date unos segundos para verte a ti misma con esa edad, para experimentar que sentirías con esos años, qué preocupaciones crees que tendrías y qué deseos aún te quedarían por realizar.
Si aquí quieres acabar con el juego porque piensas que es una tontería vete a la línea 29, si eres juguetona y quieres seguir jugando continúa leyendo.
Buena elección Martis, si sigues aquí es porque elegiste la segunda opción, así que ahora te tendrás que imaginar habiendo nacido y vivido en dos sitios totalmente diferentes a tu querida Palen, uno será Málaga y otro un pueblo del País Vasco.
Ponte en la situación y piensa el tipo de amistades que probablemente tendrías, la clase de pareja que quizás tuvieras o incluso cómo hubieran cambiado tus gustos.
De nuevo la vida es cuestión de elecciones, y de nuevo te ofrezco la posibilidad de abandonar el juego yendo a la línea 33 o ser valiente y continuar jugando.
Ves como te conozco, sabría que llegarías a este punto.
La última parte del juego será que te imagines cómo sería tu vida en estos momentos si nunca nos hubiéramos conocido, si nuestras miradas nunca se hubieran cruzado y fuéramos unos auténticos desconocidos.
Piensa cómo crees que estarías ahora y si tu vida sería mejor o peor.
Aquí supuestamente acaba el juego, aunque quizás ahora llegue la parte más interesante, que consiste en volver a la realidad. Pero para ello deberás seguir a rajatabla mis instrucciones.
En primer lugar...
(29) Vuelve a tus mágicos 30, piensa si verdaderamente has conseguido algo de eso que habías pensado teniendo 18 y reflexiona sobre las cosas que tienes pendientes de aquí hasta los 65.
En segundo lugar...
(33) Piensa que sería de tu vida lejos de tu querida Castilla, imagina si a lo mejor siendo hippie, o teniendo rastas o incluso hablando con acentazo de la muerte, estarías más feliz de lo que has sido viviendo en Palen y disfrutando de las maravillas castellanas.
Finalmente...
Vuelve a conocerme, a pensar todos los momentos, risas y viajes que hemos vivido los últimos 3 años. Piensa si en verdad ha merecido la pena que nos conociéramos, si nuestras sonrisas han ganado la batalla a las lágrimas.
Si es así, cierra los ojos, inspira con lenta y hondamente y sonríe a la vida por todo lo increíble que nos espera.
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