lunes, 20 de marzo de 2017

HOY SERÁ UN DÍA DE MIERDA.

Hoy será un día de mierda.

¿Por qué? Pues porque me da la gana y punto. O quién no se ha despertado alguna vez triste y melancólico, depresivo y aburrido de la vida que tiene.

Seguro que más de la mitad de la gente pamplinera que parece que vive en una película de Disney a través de su Facebook ha tenido estas sensaciones o incluso peores, aunque como son unos zorretes se han callado.

Y es que la vida hay veces que simplemente es una mierda y no pasa nada.
Hay veces que dan ganas de no levantarse de la cama o momentos y días en los que uno solo quiere llorar.

Esto es parte de la vida y entra dentro de las reglas del juego.
Vivimos a través de los contrarios, sabemos que es la tristeza porque también hemos disfrutado de la alegría. Sentimos aburrimiento porque anhelamos la diversión. Sabemos quién es más feo que un pie (y eso que los míos son más que bonitos) porque también reconocemos de sobra a quién está de toma pan y moja.
Y somos conscientes de que hacemos las cosas mal porque también las hemos hecho muchas veces bien.

Es normal que vivamos estas experiencias que como hoy nos hacen tener un día o incluso una época más triste y pensativa.
Sin embargo, son épocas necesarias, que nos hacen tambalear pensamientos y cimientos que a veces no sabíamos ni que existían.

Curiosamente leí hace muchos años, y aún no se me ha olvidado a pesar de tener ya 34 castañas, que la gran mayoría de las personas más importantes del mundo nacieron o vivieron en épocas de crisis realmente duras. Crisis debidas a guerras, pobreza, catástrofes, depresiones económicas...
Y muchos de ellos explicaban que en sus momentos más difíciles era cuando sus mentes más se iluminaron, cuando sintieron con mayor energía que necesitaban cambiar cosas del mundo que estaban viviendo.

La verdad es que no nos damos cuenta pero en el día a día estamos expuestos a infinidad de alegrías y también de crisis (algunas mayores que otras) pero pocas veces nos paramos a pensar realmente si avanzamos hacia dónde queremos.

Pues bien creo que esos días tan tristes y vacíos a nivel existencial son las oportunidades que nos brinda este juego para volver a empezar. Para reencontrarnos con nosotros mismos y para darnos cuenta de que aún tenemos mucho que vivir y para saber que los 30 aún no es el final de nada sino una década maravillosa para que sea el principio de mucho.

Podría seguir diciendo miles de razones más para pensar que lo mejor está aún por llegar, pero hoy no es mi deseo que esto suene simplemente a palabras bonitas y vacías, no quiero convencer a nadie de lo maravilloso que puede ser la vida a través de fotos manipuladas.
Hoy solo quiero que sepas que todo tiene 2 partes y que aunque no lo creas, y sin que salga de aquí, con un poco de magia, una pizca de ganas y alguna que otra trampilla puedes hacer que la suerte y la sonrisa estén más veces de tu lado que todo lo contrario.









domingo, 5 de marzo de 2017

LA VIDA ESTÁ EN CONSTANTE MOVIMIENTO


La vida es un engaño, es un constante juego de ilusiones y desilusiones.

Nuestra mente desde que tenemos uso de razón no para de generar expectativas, que tienen como telón de fondo sucesos reales pero que en verdad no son más que fantasías.

Sinceramente yo no esperaba estar aquí a estas alturas de la vida. Hace muchos años vi con más nitidez mis sueños de lo que ahora veo mi vida.

Con el paso de los años y sobre todo de los últimos años, cada vez me descoloco más con las contradicciones del mundo, contradicciones que ya no sé si solo me ocurren a mí o le pasan también al resto de la gente.
O quién no ha sentido la eternidad de ciertos momentos en contra de la fugacidad de otros aún más duraderos en el tiempo.
O quién no ha necesitado desesperadamente alguna vez de esa persona que al mismo tiempo es la causante de tus mayores preocupaciones.

Desde pequeños nos enseñan y enseñamos millones de cosas.
Sin embargo, nadie te enseña a convivir con tu soledad, a gestionar tus sentimientos en favor de una vida mejor y no al contrario.
Vivimos y aprendemos a base de experiencias que nos hacen reflexionar sobre qué está pasando.
Pero esas experiencias a veces son traumáticas y nos dejan huella.

Aprendemos a querer cuando sentimos la ausencia. Queremos disfrutar cuando ya se ha pasado el momento. Descubrimos el amor en relación a la necesidad que nos genera.
Y sabemos que solo alcanzaremos la codiciada felicidad cuando derrumbemos el gran muro de excusas tristes que generamos día a día.

La verdad es que al releer mis propias palabras siento un cosquilleo en el cuerpo que como mínimo me hace sentir raro.

Necesito rebelarme, pero rebelarme contra mí mismo.
Buscar soluciones a problemas que yo mismo genero.
Tomar decisiones y ser valiente para llevarlas a cabo con todas las consecuencias.
Siento que es el momento de rebelarme contra esas tristes excusas que no me dejan avanzar.

También noto el vértigo que genera la posibilidad de cambio. El saber que las cosas y los sentimientos no son eternos, que constantemente están fluyendo.

Pienso que es necesario saber convivir con que nuestra vida en uno, dos o diez años no será la misma. Nuestras vidas y prioridades irán cambiando, y eso generará dudas y alegrías por igual en la medida que consigamos adaptarnos al cambio.

Hoy sentado en el sofá de mi salón y viendo pasar las nubes en esta fría noche de viernes, aún no sé si el poso que se me queda es positivo o negativo.
Quizás todo esto no sea más que una nueva contradicción o quién sabe si quizás sea el inicio del cambio.








miércoles, 28 de diciembre de 2016

ADIÓS 2016... ¿QUÉ PASARÁ EN LA SIGUIENTE TEMPORADA?


Por dónde empezar querida amiga, amante, compañera, pareja cuando se trata de hacer una parada en el camino y echar la vista atrás a este 2016 que ya termina.

Siendo sinceros ha sido un año de altibajos, y siendo aún más sinceros más de bajos que de altos.
Sé que no ha sido el año de nuestras vidas para ninguno de los dos. Quizás si lo tuviera que describir con una palabra, me gustaría quedarme con la palabra "transición".

"Transición" es una palabra necesaria para que haya cambio. Además si pensamos en cambio supuestamente es algo bueno, ya que si todo estuviera perfecto no cambiaríamos nada. (veo que la filosofía empieza a hacer mella en mí).

Siguiendo nuestro particular análisis ha sido un año, al menos para mí, en el que me he dado cuenta que la vida es igual de bonita que de difícil. Y el mayor ejemplo has sido tú, sin duda has sido la protagonista de mis mejores y peores momentos.

He descubierto que la vida junto a ti puede ser realmente maravillosa, pero que también es necesario que sepa que también lo puede ser sin ti.

No soy mucho de echar la vista atrás pero bueno buscando el lado positivo de las cosas, creo que este año a nivel personal nos ha hecho más maduros. En cierto modo tengo la sensación de que ha sido como si nos hubiera caído un cubo de agua fría de esos que hay en los spas que tanto te gustan, y ahora estuviéramos un poco atolondrados tras el impacto.

Quiero creer que esto nos ha hecho más fuertes, no ya como pareja sino a nivel personal. Todo en esta vida suma, y a diferencia de las matemáticas lo negativo suma doble.


El próximo año seguro que no será fácil pero la verdad es que tengo muchas ganas de que llegue, pero antes de eso ya me he encargado de pedir a los Reyes Magos una serie de cositas. Además como ya tengo de todo (bueno menos un iPhone, unos esquíes, una bicicleta, unas raquetas de nieve...) he decidido que este año pediré por ti, porque me da la gana y porque te quiero un montón.

Así en primer lugar en la carta les he pedido que consigas estar en calma contigo misma. Pienso que tu mundo interior últimamente ha estado muy agitado y quizás haya llegado el momento de darle un poquito de paz.

En segundo lugar le he pedido que tu balanza cambie y que empiecen a pesar más en ti las cosas buenas que tienes que las malas. Las indecisiones, mentiras y miedos de estos últimos años han hecho que te llegues a creer que eres indecisa, mentirosa y miedosa. Tapando y empequeñeciendo lo que en verdad son tus señas de identidad como es la alegría, el optimismo, el ser una persona sensible y aunque ahora dudes de ello han tapado que eres una persona con buen fondo.

Sé que no soy objetivo al decir esto pero te tienes que creer que eres una buena persona y que en cierto modo eres especial porque a tu manera enamoras a las personas que tienes cerca de ti, y no solo en el sentido amoroso de la palabra.

Finalmente le he pedido que tires todo el lastre que llevas adosado a tu espalda, todas las cargas que has ido acumulando todo este tiempo y que no te acaban de permitir volar todo lo alto que podrías. Y querida Martis que sería de la vida de un pajareen si solo pudiera caminar y no volar.

Por eso y con letras mayúsculas le he pedido que seas FELIZ, no tiene porqué pero soy consciente de que este deseo puede implicar que tu felicidad esté lejos de mí pero bueno son riesgos que son necesarios asumir cuando está en juego algo tan importante para una de las personas que más quiero en este mundo.

Bueno pequeña con esto ya casi me despido. Mucho ánimo para el nuevo año y recuerda cada día que eres una chica increíble, lo cual no significa que tengas que ser perfecta.



P.D. Me he dado cuenta de que casi he hablado más de lo que está por venir que de lo ha ocurrido este año. Por eso, de entre todos los momentos vividos mi mente ha querido recordar dos de ellos.
El primero me ha llevado a una tarde como cualquier otra en la que tras ducharnos juntos intenté secar tu pelazo mientras te quedabas grogui sentada en la taza del baño. Después recuerdo que fuimos a la habitación pusimos velas, música y comenzó una tarde de relajación en la que masajeé todo tu cuerpo y finalmente acabamos haciendo el amor varias veces (bueno más bien fue una pero quedaba mejor lo de varias).
Esa tarde quizás fuera una de las que menos habláramos pero sin duda fue una de las que más me llenó porque por momentos me sentí el hombre más rico del mundo. En esa habitación tenía todo lo que necesitaba, era como si en verdad no existiera nada más.

El otro momento a recordar es el famoso túnel del tiempo al lado de la Catedral, en el que precisamente de lo que menos hubo fue silencio y en el que entre risas, chismorreos y confidencias sentí que te conocía desde hacía una vida.



domingo, 20 de noviembre de 2016

DÍAS DE LLUVIA Y POESÍA

Hoy querida Marta te escribo en forma de poesía,
es un día lluvioso, oscuro y de estar con sofá y manta,
sé que hoy poco movimiento querías,
a pesar de ello viniste a Simancas,
sin duda te lo agradezco y ese gesto hizo que sonría.

Muchos son los baches que en nuestra relación hemos hallado,
en ocasiones mis llamas se unieron con tu nieve,
en otras nuestro amor fue libertad encarcelada,
aunque siempre nuestra presencia hizo que todo se solucionara.

La gente que aún no te conoce me pregunta cómo eres,
yo siempre lo pienso y luego callo,
porque si dijera lo que pienso, nadie entendería lo que siento.

Para mí eres pasión y tormento,
eres deseo, y amor sobre cualquier impedimento.

Para mí eres magia en un día sin fundamento.


Cuando te veo,
tu cara es expresión,
tu nariz es maravillosa,
y tu boca cuando sonríes
es más que hermosa.

Me encanta verte en silencio cuando con gente estamos,
entonces mi mente se para
y saborea el placer de que un equipo seamos.

También sé que eres indecisa, impuntual y marmotilla,
que a veces te avinagras y te cansas
de este personaje un tanto idiotilla.

Sin embargo siempre nuestra balanza está desequilibrada,
nuestras cosas buenas nunca pierden,
y las malas en el fondo de nuestro corazón quedan olvidadas.

Querida Marta esta poesía ya se acaba,
y con ella también lo hace la semana,
descansa y prepárate para mañana,
que vida solo hay una
y personas como tú seguro que no hay ninguna.



domingo, 13 de noviembre de 2016

SUPERLUNA



Dicen en las noticias que mañana veremos la Luna más grande que hemos visto en los últimos 78 años, la verdad es que suena un poco intimidante porque al menos a mí me hace pensar que soy algo pequeñito e incluso insignificante.

Y más aún si me paro a pensar la cantidad de millones de años que esta cacho bola lleva ahí colgada.


Prácticamente unos minutos después leo a través de internet un estudio que se hizo en un hospital a personas mayores a punto de morir, en el que se les preguntaba “¿cuál había sido el mayor arrepentimiento de su vida?”.
A lo que la mayoría respondió que no se arrepentían de lo que habían hecho, sino de lo que no habían hecho.


Sin querer queriendo mi mente inmediatamente asoció ambas noticias, y lo hizo a través de una palabra los “SUEÑOS”. Porque nos pasamos toda una vida soñando, unas veces teniendo a la Luna como nuestra vigía mientras tenemos cerrados los ojos y otras veces soñando mientras vivimos el día a día.

En ambos casos solemos llegar al mismo punto, pensando que sería genial poder cumplir nuestros sueños y metas.
Sin embargo, eso no se materializa de un día para otro. Nadie nos da nuestros sueños, ni nadie nos los quita.

En todo momento somos nosotros los que decidimos si estamos dispuestos a sacrificarnos por conseguirlos o si nos es más fácil rendirnos y aceptar que nunca los alcanzaremos.


Pasamos media vida recordando cosas que podríamos haber cambiado… “Ójala hubiese hecho…”, “Y si hubiera hecho esto así, quizás…” 

Y la verdad es que hoy y sirviendo de precedente me quiero rebelar, no quiero llegar al final del camino y que mi vida haya sido un quizás.

Es momento de despertar, de quitarnos ya la cara de panolís y realmente preocuparnos por mejorar una cosa que solo se nos da una vez en la vida, que no es otra que la propia vida.

Y querida Martis existimos no solo para dormir, ir a trabajar, esperar a que llegue el fin de semana o pagar un alquiler.

Quiero creer que existimos para mucho más, como para reír sin parar mientras me “subo al árbol” con mis queridas Destiny Child, como para emocionarme cuando consigo que las cosas me salgan bien después de un día duro aunque eso suponga volver blancos mis pantalones negros o mirar a la cara al tontazo que tengo delante y darle un beso a cambio de una sonrisa.


Hoy y mañana y el resto de días son momentos para soñar. Tú quizás sueñes con qué nunca más tendrás ojeras de mapache, o con que la suerte te cambiará y cada mes te encontrarás un móvil de última generación o quizás me vuelva loco y crea que probablemente también sueñes con ser feliz, con tener una vida tranquila de sonrisas y alegrías.



Quién sabe que soñaremos mañana y cuanto duraremos en esto que llaman Vida, lo que sí es seguro es que la Luna siempre nos estará vigilando y recordando dónde quedaron nuestros sueños y qué hicimos nosotros para lograrlos.








domingo, 2 de octubre de 2016

LOS TÚNELES DEL TIEMPO


La vida está llena de agujeros negros, de túneles del tiempo en los que nos adentramos y perdemos la consciencia de lo que nos rodea.

Todos aunque no lo sepamos tenemos lugares especiales en los que podemos hacer que el tiempo no cuente.

Mucha gente los descubre de manera individual, por ejemplo en el trabajo, echando horas y horas como si en verdad no existiera otro entretenimiento que precisamente el de trabajar. Tengo que reconocer que en este ámbito, a mí nunca me ha pasado, pero quién sabe.

Sin embargo, los que si he vivido han sido los túneles que activa otra persona. Lugares que tienen colores diferentes si estás con la persona adecuada para verlos.
Sé que todo suena muy metafórico, por eso lo explicaré de manera más clara, contando mi última experiencia en un túnel del tiempo.



Era la última tarde de septiembre en la que Marta y yo caminábamos medio sonámbulos por las calles céntricas de Valladolid, buscando hacer una parada casi obligatoria después de haber terminado nuestra semana de colegio con una comida un tanto especial.

En el fondo los dos nos moríamos por echarnos la siesta, sin embargo nos podían más las ganas de empezar de manera diferente el fin de semana.
Esto nos suele pasar muy a menudo y la verdad es que es genial hacer de lo cotidiano, algo extraordinario.

Así es como finalmente nos topamos con una terraza interior muy cercana a la Catedral. Al verla supimos que ese sito tenía "algo", no sabíamos si eran los cojines que tenían las sillas o si era el ambiente tranquilo que desprendía aquel lugar, pero sabíamos que allí debía ser nuestra parada.

Y más aún cuando Marta nada más llegar se dejó caer sobre uno de los sillones. Solo le faltó quitarse los zapatos y empezar a roncar.

Tras un momento de duda ante el sopor que se nos venía encima, decidimos pedir nuestro mítico café torero.
Si soy sincero en ese instante cada vez escuchaba a Marta mas de fondo.

Aunque, es en esos momentos inesperados cuando la vida agita su varita y hace despertar algo invisible que nos conecta. Marta dice que fue por la cafeína, yo quiero pensar que fue por la conversación.

Pero sin saber cómo, los dos nos adentramos de lleno en nuestro particular túnel del tiempo.

Comenzamos a hablar de manera armónica, nuestras voces se entrelazaban sin chocarse, generábamos diálogos interminables que saltaban de un tema a otro de forma sutil.

En ciertas ocasiones nos volvíamos familiares, otras veces nostálgicos, criticábamos, reíamos, nos metíamos con la gente y con nosotros mismos. Jugábamos a soñar, a analizar el pasado y el futuro.
Seguíamos hablando sin querer llegar a conclusiones.

Los sorbos que le dábamos a nuestros gin-tonics se mezclaban con miradas, con sonrisas, incluso con pequeños silencios generados por nuestros supermóviles.

Estuvimos sentados más de 4 horas, lo supimos al ver que el Sol había dado paso a la Luna y que por aquella terraza habíamos visto pasar muchas historias paralelas como la de Gafulis y su problema con los bebés o la de la señora del llanto jubilado.


Como siempre compartimos espacio y tiempo con mucha gente. Sin embargo ese día, esa terraza fue nuestra y quién sabe si la próxima vez que volvamos sigan allí resonando en el aire las cientos de conversaciones que se quedaron en nuestro querido túnel del tiempo.



jueves, 18 de agosto de 2016

HOLA MARTA, MI NOMBRE ES CARLOS.

Hola Marta, mi nombre es Carlos, y quiero comenzar contigo una nueva vida.

Me encantaría decirte que soy muy alto, increíblemente guapo y que en cuanto me veas se te va a caer la baba. Pero sintiéndolo mucho no es así, ya que si así fuera no te estaría escribiendo esta carta porque ya estarías rendida a mis pies.

Lo que si tengo y mucho, es constancia y paciencia, que a veces no sé muy bien para que sirven pero tengo la sensación de que pueden ser cosas que se complementen contigo de manera genial.

Mi idea es recorrer juntos una etapa de nuestras vidas que será tan larga como lo sea nuestra felicidad. A lo mejor duramos solo días porque no nos aguantamos o porque nos quedamos sin conversación, pero imagínate si resulta que las piezas del puzzle casan.

Porque querida Marta vida solo hay una pero sin embargo hay muchas maneras de vivirla, y la verdad es que sería una pena que nuestros caminos se separaran y nos quedáramos solo con el temido "y si..."

Por eso hoy te ofrezco hoy, no quiero saber nada del pasado ni es mi intención juzgar lo que ya ha ocurrido (esto mismo también se lo he dicho a mi móvil y a su amigo Whatsapp). Tampoco quiero ser esclavo del futuro porque eso lo marcaremos tú y yo.

Lo que si te pido es que me ayudes a tirar del carro, porque tanto gimnasio y tanta tontería me tiene últimamente un poco débil, inseguro y miedoso. Sé que tú eres fuerte, así que si me ayudas podremos avanzar más rápido y llegar antes a nuestro destino que no es otro que intentar ser lo más felices posibles.

Finalmente solo me queda decirte que aunque aún no nos conocemos me han dicho unos pajaritos que tienes buen corazón y que cuando estás tranquila y relajada tu cara brilla sin necesidad de maquillaje.

Así que solo espero que nos podamos ver pronto y comenzar de nuevo, si tú quieres y no tienes nada mejor que hacer,  una nueva aventura juntos.




P.D. Como esta vez estoy escribiendo muy de noche y no quiero molestar a los vecinos, he decidido cambiar una canción por una foto con mensajito... (de esas que a todos los frikis le ha dado por subir a Facebook)