Es bueno tener
deseos alcanzables que te hagan sentir vivo, que te supongan cierta emoción por
lo que está por llegar.
Yo al cabo de un
año o por simplificarlo un poco más, al cabo de una semana tengo bastantes.
Estos sueños es importante que no sean imposibles de alcanzar o que no sean de muy
largo plazo, ya que suelen generar más frustración que disfrute.
Aunque a veces me
hago el interesante, en verdad soy un chico sencillito en cuanto a deseos se
refiere. Por ejemplo, a nivel básico saber que te voy a ver es un deseo que me
sirve para que el resto del día sea más llevadero. Ir a jugar un partidillo con
los paquetes de mi equipo también es un deseo fácil de realizar que me llena
bastante.
Y ya si empezamos
a hilar más fino y el deseo es un poquito más grande, suele estar relacionado
con mayores dosis de alegría y emoción al cabo del día.
Aquí entrarían
los famosos “planes” palabra que tantas alegrías y disgustos nos ha dado.
Saber que iremos
a un festival, a un viaje o a alguna actividad divertida son deseos que me dan
vida.
La verdad es que
aunque sean microdeseos, me suelen surgir bastantes y de muy diversos modos, aunque
como es un blog de amostad (amor + amistad) pues básicamente me centro en nosotros
que supongo te resultará más interesante que no leer mis pensamientos y
divagaciones en voz alta.
En fin, volvamos
adonde estábamos, que no era otro lugar que el de hacer un “wander” con
palabras, divagando sobre nosotros, sobre sentimientos pero sin tener un
objetivo final claro a conseguir con lo que escribimos, más que el simple y
hermoso placer de compartir un rato juntos a través de letras unidas.
Y es que querida
Martis hoy te escribo no solo para divagar sino para decirte que te echo de menos,
que ahora mismo me gustaría tocar tu piel y darte un montón de besitos.
Sin embargo, el
de hoy es un “te echo de menos” que se acaba por convertir en uno de esos
deseos alcanzables en los que la espera de algo bueno que está por llegar
genera emoción y alegría.
Es curioso como
cuando compartes una parte importante de ti con alguien, la visión del mundo se
transforma. Desde el mismo momento en que amamos a alguien, la vida cambia y ya
nada es igual que antes.
Un hilo caído de
un colgante que en condiciones normales debería estar ya en la basura se
convierte en la mejor de las pulseras.
Las ganas de
recibir regalos giran 180 grados y la verdadera emoción pasa a estar en el
deseo de ser tú el que los das y no el que los recibes.
Cuando un bar, un
paseo o una simple caña pasan de ser cosas vulgares a convertirse en el mejor
de los planes al ser compartido.
Ay querida
Martis, no sé si esto es estar enamorado o son solamente tonterías, pero la
verdad es que tengo que admitir que el que estés dentro de mi vida, hace
precisamente que yo sea una persona diferente, no porque me cambies o no sea “yo”,
sino porque como te he dicho tú provocas que vea el mundo de una manera
especial.
Y eso creo que a
fin de cuentas es algo que nos repercute a los dos, porque esta manera de
entender el mundo hace que cada día intente pensar cómo hacer que tú te sientas
especial y sobre todo feliz y tranquila con lo que tienes.
No te preocupes
que no es algo que me suponga una obligación, ni es algo que me genere ansiedad
pero sí es una sensación que hace que las emociones en todos los sentidos sean
más intensas y provoquen que mi pelo al final del camino llegué despeinado que
a fin de cuentas es de lo que trata esto que llaman vivir.
Feliz día y feliz
vida.