miércoles, 15 de mayo de 2019

MARTISS, LA TÍA CAÑÓN

¿En qué momento fue en el que todo se torció? ¿Cómo he llegado a estar donde estoy? ¿Por qué me encuentro así con lo mayorcita que soy?

Son preguntas que todos últimamente nos hemos hecho alguna vez, bien por habernos pasado el día anterior con las cañas, bien por haber llegado a un punto que creemos crucial (y un pelín depresivo) en nuestras vidas o bien por una mezcla de las dos anteriores.

En días así, no valen consuelos, de hecho no mola nada escuchar frases del tipo “Bueno cada uno tiene que vivir su propia vida”, “No eres tan mayor como crees” o “Todavía estás a tiempo de tener todo lo que te propongas”.

Son días para regodearse como un marranillo en la mierda, en nuestras propias miserias. Días en los que te sientas en el sofá a escuchar el murmullo de los grillos con cara a lo Bridget Jones.

Probablemente no sea tu caso, o a lo mejor sí. Lo que está claro es que la vida como ya sabes de tantas entradas y conversaciones alargadas en el tiempo, es cuestión de sensaciones. Algunas de ellas son para disfrutar y otras precisamente para todo lo contrario.

Sé que no atraviesas tu mejor momento, tienes dudas, remordimientos y echas de menos cosas que nunca tuviste pero que sí soñaste. Eso como dices tú es parte del peso de tu mochila y únicamente, como si de una ruta montañera se tratara, sólo conseguirás ir perdiendo peso a medida que avances tu camino y vayas reponiendo fuerzas con botellas de agua fría y bocadillos de jamón del bueno.

Mi intención no es decirte que todo acabará pasando y que al final seremos felices y comeremos perdices, aunque sí creo que es mi deber decirte como compañero de viaje que soy, que nada es eterno y que cada día son nuevas oportunidades para crear algo bonito.

Sé que ahora mismo te dará un poco igual lo que te digo, pero sinceramente creo que eres una persona que merece mucho la pena, y al menos para mí eres una persona que necesito y quiero tener a mi lado. Independientemente de la longitud de tu pelo o de si tienes alguna arruga de expresión.

En lo físico para mí eres un cañón, y sé que mucha gente también lo cree y en lo psíquico sé que tienes capacidad suficiente para tener una vida feliz.

Así que siento decirte que mañana estaré dándote de nuevo el coñazo y así día tras día hasta que al final simplemente lleguemos a pensar cosas tan estúpidas como que forma tienen las nubes, qué tipo de café me tengo que pedir o que parte del cuerpo quieres que te masajeé.


Descansa pequeño pajarín que mañana el reloj comienza de nuevo a dar las horas.






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