miércoles, 12 de junio de 2019

DESEOS ALCANZABLES

Es bueno tener deseos alcanzables que te hagan sentir vivo, que te supongan cierta emoción por lo que está por llegar.
Yo al cabo de un año o por simplificarlo un poco más, al cabo de una semana tengo bastantes. Estos sueños es importante que no sean imposibles de alcanzar o que no sean de muy largo plazo, ya que suelen generar más frustración que disfrute.

Aunque a veces me hago el interesante, en verdad soy un chico sencillito en cuanto a deseos se refiere. Por ejemplo, a nivel básico saber que te voy a ver es un deseo que me sirve para que el resto del día sea más llevadero. Ir a jugar un partidillo con los paquetes de mi equipo también es un deseo fácil de realizar que me llena bastante.
Y ya si empezamos a hilar más fino y el deseo es un poquito más grande, suele estar relacionado con mayores dosis de alegría y emoción al cabo del día.
Aquí entrarían los famosos “planes” palabra que tantas alegrías y disgustos nos ha dado.
Saber que iremos a un festival, a un viaje o a alguna actividad divertida son deseos que me dan vida.

La verdad es que aunque sean microdeseos, me suelen surgir bastantes y de muy diversos modos, aunque como es un blog de amostad (amor + amistad) pues básicamente me centro en nosotros que supongo te resultará más interesante que no leer mis pensamientos y divagaciones en voz alta.

En fin, volvamos adonde estábamos, que no era otro lugar que el de hacer un “wander” con palabras, divagando sobre nosotros, sobre sentimientos pero sin tener un objetivo final claro a conseguir con lo que escribimos, más que el simple y hermoso placer de compartir un rato juntos a través de letras unidas.

Y es que querida Martis hoy te escribo no solo para divagar sino para decirte que te echo de menos, que ahora mismo me gustaría tocar tu piel y darte un montón de besitos.
Sin embargo, el de hoy es un “te echo de menos” que se acaba por convertir en uno de esos deseos alcanzables en los que la espera de algo bueno que está por llegar genera emoción y alegría.

Es curioso como cuando compartes una parte importante de ti con alguien, la visión del mundo se transforma. Desde el mismo momento en que amamos a alguien, la vida cambia y ya nada es igual que antes.
Un hilo caído de un colgante que en condiciones normales debería estar ya en la basura se convierte en la mejor de las pulseras.
Las ganas de recibir regalos giran 180 grados y la verdadera emoción pasa a estar en el deseo de ser tú el que los das y no el que los recibes.

Cuando un bar, un paseo o una simple caña pasan de ser cosas vulgares a convertirse en el mejor de los planes al ser compartido.

Ay querida Martis, no sé si esto es estar enamorado o son solamente tonterías, pero la verdad es que tengo que admitir que el que estés dentro de mi vida, hace precisamente que yo sea una persona diferente, no porque me cambies o no sea “yo”, sino porque como te he dicho tú provocas que vea el mundo de una manera especial.

Y eso creo que a fin de cuentas es algo que nos repercute a los dos, porque esta manera de entender el mundo hace que cada día intente pensar cómo hacer que tú te sientas especial y sobre todo feliz y tranquila con lo que tienes.

No te preocupes que no es algo que me suponga una obligación, ni es algo que me genere ansiedad pero sí es una sensación que hace que las emociones en todos los sentidos sean más intensas y provoquen que mi pelo al final del camino llegué despeinado que a fin de cuentas es de lo que trata esto que llaman vivir.



Feliz día y feliz vida.





miércoles, 15 de mayo de 2019

MARTISS, LA TÍA CAÑÓN

¿En qué momento fue en el que todo se torció? ¿Cómo he llegado a estar donde estoy? ¿Por qué me encuentro así con lo mayorcita que soy?

Son preguntas que todos últimamente nos hemos hecho alguna vez, bien por habernos pasado el día anterior con las cañas, bien por haber llegado a un punto que creemos crucial (y un pelín depresivo) en nuestras vidas o bien por una mezcla de las dos anteriores.

En días así, no valen consuelos, de hecho no mola nada escuchar frases del tipo “Bueno cada uno tiene que vivir su propia vida”, “No eres tan mayor como crees” o “Todavía estás a tiempo de tener todo lo que te propongas”.

Son días para regodearse como un marranillo en la mierda, en nuestras propias miserias. Días en los que te sientas en el sofá a escuchar el murmullo de los grillos con cara a lo Bridget Jones.

Probablemente no sea tu caso, o a lo mejor sí. Lo que está claro es que la vida como ya sabes de tantas entradas y conversaciones alargadas en el tiempo, es cuestión de sensaciones. Algunas de ellas son para disfrutar y otras precisamente para todo lo contrario.

Sé que no atraviesas tu mejor momento, tienes dudas, remordimientos y echas de menos cosas que nunca tuviste pero que sí soñaste. Eso como dices tú es parte del peso de tu mochila y únicamente, como si de una ruta montañera se tratara, sólo conseguirás ir perdiendo peso a medida que avances tu camino y vayas reponiendo fuerzas con botellas de agua fría y bocadillos de jamón del bueno.

Mi intención no es decirte que todo acabará pasando y que al final seremos felices y comeremos perdices, aunque sí creo que es mi deber decirte como compañero de viaje que soy, que nada es eterno y que cada día son nuevas oportunidades para crear algo bonito.

Sé que ahora mismo te dará un poco igual lo que te digo, pero sinceramente creo que eres una persona que merece mucho la pena, y al menos para mí eres una persona que necesito y quiero tener a mi lado. Independientemente de la longitud de tu pelo o de si tienes alguna arruga de expresión.

En lo físico para mí eres un cañón, y sé que mucha gente también lo cree y en lo psíquico sé que tienes capacidad suficiente para tener una vida feliz.

Así que siento decirte que mañana estaré dándote de nuevo el coñazo y así día tras día hasta que al final simplemente lleguemos a pensar cosas tan estúpidas como que forma tienen las nubes, qué tipo de café me tengo que pedir o que parte del cuerpo quieres que te masajeé.


Descansa pequeño pajarín que mañana el reloj comienza de nuevo a dar las horas.






miércoles, 20 de marzo de 2019

PRIMER CAPÍTULO

Bueno pequeña Martis aquí comienza una nueva modalidad de entradas en el blog. Visto el éxito que están cosechando las series de Netflix, he pensado que es momento de renovarse o morir.

Por eso, con todos ustedes ante vosotros la nueva serie producida por “Tres horas con Marta”, en colaboración con Vodafone (compañía a la que agradecemos su tarifa plana de minutos en conversaciones infinitas) y con la ONG “Críticos sin Fronteras” (organización sin ánimo de lucro que nos ha permitido criticar a gran parte de la población, incluidos familiares y sobre todo amigos, sin que ellos lo supieran y siempre desde el respeto y el cariño).

Pues bien sin más dilación les presento la serie “LUGARES REÍDOS”. Si has escuchado bien, lugares reídos, una expresión comúnmente utilizada para referirse a aquellos lugares compartidos con otra persona, por regla general afectivamente próxima, en los que el punto en común sobre todo es disfrutar de ese determinado lugar estando presente siempre el elemento de la risa, el disfrute y la sonrisa (que es algo parecido a la risa, pero más gestual y menos sonoro. Es como un estado más continuo de alegría, aunque no tan estrepitoso como la risa)

En fin que me lío. Una vez aclarados los conceptos, les presento el formato de esta serie, la cual contará con varios capítulos, aún por determinar según el éxito de los primeros, en los que se irá haciendo un repaso de lugares compartidos por los protagonistas del blog, contándose de cada lugar un recuerdo, una imagen y sobre todo algo gracioso asociado a dicho pueblo o ciudad.

Por tanto, y sabiendo que puede que los lectores se encuentren en procesos emocionales delicados o premenstruales, no se pretende que estos capítulos sean tomados desde la melancolía sino simplemente desde el recuerdo de algo divertido que es mejor mantener vivo en nuestra memoria, ya que bastantes penas hay ya en el mundo.






PRIMER CAPÍTULO
Todo inicio comienza en algún lugar

La verdad es que he conocido sitios increíbles y bellísimos en el mundo. Sin embargo, la vida no es perfecta y esta historia comienza en un lugar un tanto gris, Aranda de Duero.

De este lugar, me podría quedar con muchos recuerdos aunque el primero y muy a mi pesar, sé que debe de ser mi cara de gafulis entrando rápido en la casa de Isra para que nadie me viera entrar con mi mochilita como un ratoncillo de biblioteca. Y al mismo tiempo, cabecitas femeninas, como la de la mítica Martis, asomándose a ver quien era el maromazo que acababa de entrar.

De esta noche, muy marcada en mi memoria, también me voy a quedar con un recuerdo que me ha venido a la cabeza según pensaba en historietas y frikadas, como es el momento en el que nos ponemos a jugar en el salón a un friki juego tipo “Beso, verdad o atrevimiento” en el que cada uno ponía en un papel pruebas que los demás debían hacer o superar. Sobre todo me acuerdo de la cara de emoción de Miriam y la Moñoñis que parecían dos quinceañeras de lo nerviosas que estaban.

Finalmente como soy un puto romántico no podía dejar pasar el día de tu cumpleaños y la cara de ojitos saltones y boca semiabierta que se te iba quedando según te daban los regalos de tu cumple los dueños de los bares. Con el tiempo he aprendido a descifrar entre líneas que muchos de esos caretos eran una mezcla entre “Oh my God”y “este fitipaldi de dónde coño ha salido”


La siguiente parada en este primer capítulo no está muy alejada de la primera, ya que el lugar elegido es, El Burgo de Osma, poblado en el que la imagen que primero se me viene a la cabeza es la de nuestra querida Martis siendo bautizada en la fuente del pueblo por los personajes de la peña de Anita. Por cierto, corrígeme si me equivoco pero yo juraría que hasta te tuvieron que dejar una sudadera para taparte el culete porque se te transparentaba el tanguilla.

En ese mismo sitio, también no puedo olvidar, las risas que nos pasamos en la peña “poligonera” de Anita, en la que en un momento dado a las afueras de la misma se medio empezaron a pegar dos chavalines y aquí un servidor como una ardillita escondida decía frases tipo  “Si no se van a pegar” o “Si me hace a mí eso…”

Podríamos seguir mencionando más anecdotillas pero para no extenderme mucho acabaré con este lugar en la casa de las muñecas, vivienda en la que creo que se rodó la saga de las pelis de Chucky. Y lugar en el que tu amiga Raquel, alías la “pececillo” se mimetizaba con las caras de esas “adorables” muñequitas.


Como sé que están siendo emociones fuertes para el primer capítulo terminaré con nuestro viaje a Nigrán (Pontevedra), más en concreto con Portamérica, nuestro primer festival indie-friki.
En este precioso paraje lo primero que recuerdo es una agresión física provocada por “la Moñoñis” contra “la Pececillo”, saliendo incluso herido “el Hierbas”. En ese momento vi peligrar seriamente la continuidad del grupo pero finalmente todo se solucionó pillando la Moñoñis con otro personaje, así quedó todo el mundo contento.

En ese mismo viaje aunque no en el mismo lugar, también recuerdo nuestra escapada a las Islas Cíes, y sobre todo esa lectura de mano, en la que tú con tu cara de chica agradable e interesadísima en la conversación escuchabas como el mago Carlis te leía la mano, y sino recuerdo mal te decía que tendrías dos criaturas no tardando mucho. (oye quién sabe las profecías llevan su tiempo).

Finalmente no podía dejar pasar este lugar sin recordar un momento no sé si escabroso, erótico-festivo o divertido, que no fue otro que nuestra primera noche “durmiendo” juntos en la que experimentaste las caricosquillas más largas del mundo. Mis dedos después de horas se acabaron convirtiendo en “dedillos”,jajaja.


Y creo que por hoy ya es suficiente, me conformo con que hayas disfrutado el capítulo al menos la décima parte de lo que disfruto yo viviendo todas estas experiencias contigo.



Buenas noches y agradables sueños.