domingo, 17 de marzo de 2019

TODO FLUYE, TODO ESTÁ EN MOVIMIENTO

Bruce Lee dijo la célebre frase “Be water, my friend”. Heráclito (filósofo griego) nos dejó como una de sus enseñanzas que al igual que el agua de un río, “todo fluye, todo está en movimiento”.

El poeta Jorge Manrique escribió “La vida son los ríos que van a dar a la mar”.

Como ves muchos han sido los momentos a lo largo de la historia en los que hemos relacionado nuestra vida con el agua. Ya sea por su correr continuo  o por su similitud con las etapas de nuestra vida.

Tomando todas estas frases frikis como punto de partida, hoy me apetece reflexionar sobre un pasaje que he leído en uno de mis libros de ratoncillo de universidad.

En él se describía como los impresionistas (pintores franceses de finales del S.XIX) pintaban cuadros al aire libre supuestamente sobre lo que veían. A simple vista, esos cuadros parecen idílicos; en ellos se ve la luz radiante del sol, el reflejo en el agua transparente e incluso se percibe una alegría vanal en la atmósfera, como si no hubiera más preocupación que la de simplemente disfrutar de ese momento.

Eso era al menos lo que siempre había pensado yo sobre los impresionistas, pero cuál ha sido mi sorpresa al ver que realmente todo era una fachada, una mentira inventada que ocultaba la cruda realidad.

Y es que resulta que esos cuadros espontáneos eran retocados posteriormente para dejarlo todo pintado de una manera ideal. Pero es que no conforme con eso, realmente no estaban pintando lo que veían, ya que el río estaba sucio, el cielo contaminado por el humo de las fábricas, y las ratas y el hambre caminaban a sus anchas detrás de esa apariencia edénica de los cuadros impresionistas. (*edénica, relativa al Edén, al Paraíso)

Todo esto no difiere mucho de lo que ocurre más de cien años después de pintarse estos cuadros. Y es que nuestras sonrisas, nuestras comodidades y la imagen de nuestras redes sociales no hace otra cosa que ser la cara amable de las miserias que cada uno de nosotros vive en un silencio solitario.
Al igual que los impresionistas damos la sensación de estar en un constante estado de optimismo y alegría a ojos del que nos pregunta, del que nos mira en las redes.

O quién ante la pregunta de qué tal te va la vida, no ha contestado por no dar más explicaciones “Bien, bastante bien” todo ello aderezado con una amplia sonrisa. Y es que hemos interiorizado como algo normal el hecho de exteriorizar estados positivos y ocultar los negativos.

Supongo que si con esta reflexión diera por acabada esta entrada, la sensación que te quedaría sería triste y melancólica. Sin embargo, de nuevo no es más que un juego, una tapadera que utilizo para hacer ver otra realidad que me ha llamado la atención en torno a esta relación con el agua.

Y es que por muy contaminado que esté un río, el agua no dejará de fluir y con ella también lo hará la mierda que ese río lleve. Nada es eternamente negativo, ni somos eternamente buenos o malos.
Nuestra vida al igual que los ríos está en continuo movimiento.

Ante este hecho pienso que nos quedan tres opciones; la primera es estancarse, asumir que nuestro río es una mierda y que no hay más salida que la de contemplar toda esa basura que hemos acumulado. La segunda es la de evadirse como lo hacían los impresionistas pensando en un mundo ideal que nos hiciera  ilusamente felices.
Y la tercera sería una opción realista, afrontando los diferentes momentos que tiene el río, siendo consciente de la contaminación que lleva y al mismo tiempo de la continua posibilidad de que el agua y el tiempo limpien toda esa suciedad.





P.D. Yo como no soy una persona ni de aire, ni de agua, no tengo este problema porque yo soy más de tierra y como el avestruz ante los problemas con meter mi cabecita debajo de la tierra me vale.  ;-)




miércoles, 6 de marzo de 2019

¿QUÉ SERIE SERÁ LA SIGUIENTE?

Juego de Tronos, las Chicas del Cable, Prison Break… muchas son las series que has seguido y te han enganchado a lo largo de tu vida.
Cada una de ellas totalmente diferente a las demás, pero con un mismo punto en común. Ninguna quisiste que se acabara, te generaba cierta ansiedad saber que estabas llegando al final de la serie.
Te gustaban tanto que no querías que nunca terminaran porque sino después no sabrías que otra serie ver.

Sin embargo, era curioso como a pesar de estar unos días algo desorientada y sin encontrar nada que te llamara la atención. Finalmente dabas con otra serie que aunque no era como la anterior, conseguía poco a poco volver a entretenerte.

Hoy cada vez sientes más cerca el final de la serie que más te ha tenido enganchada, una serie en la que la protagonista sin ninguna duda has sido tú.

Sé que sientes miedo porque no haya más temporadas, porque los otros actores con los que has convivido todos estos años desaparezcan de tu vida y te sientas sola, sin nadie a nivel afectivo al que a acudir.

No sabes como has llegado al lugar en el que te encuentras y la sensación es aún más abismal cuanto más echas la vista atrás. Es curioso tu vida en los últimos años ha sido una auténtica serie, en la que todo está en continuo movimiento y en la que el primer y el último capítulo solo se conectan en base a unos pocos recuerdos.

Tú has cambiado durante todos estos años, ya no eres la niña virgencita, ni la joven que idealizaba una vida de película con su príncipe azul, tampoco eres la veinteañera que iba consiguiendo cosas y siendo inconformista con lo que tenía.
Ahora eres una mujer hecha y derecha (afortunadamente para lo de vieja pelleja aún queda mucho tiempo) que está hecha de pedacitos de las anteriores pegados por el paso de las experiencias.

Hoy sientes como tu serie favorita está a punto de acabar y eso te genera ansiedad. Te resistes a que no sea así, porque al igual que en toda serie buena, has acabado por querer a sus protagonistas, sientes que son parte de ti y que te resultará imposible continuar sin ellos.

Además como directora y productora de tu propia serie, sabes que tienes que escribir un final y eso te aterroriza. Es una sensación extraña estar en un punto crucial de tu vida y no saber que camino elegir, hacia donde realizar la apuesta.

Tienes ganas de no pensar más y al mismo tiempo de que pase el tiempo y como si hubiera sido un mal sueño despertar dentro de unos meses y que el final de tu serie ya se hubiera vivido.

La verdad es que me quedo con las ganas de escribir posibles finales que sé que tendrían mucho éxito, algunos me harían reír y otros quizás llorar, pero siento decirte que yo no soy yo el director, simplemente soy un actor secundario.


Lo que si está claro es que tú eres la protagonista y tus decisiones marcaran sin duda el final de esta serie. 



sábado, 23 de febrero de 2019

I FEEL LIKE A ROLLERCOASTER

Soy un chaval normalito, alegre, de 7,5 en guapura, amigo de sus amigos, sociable, un poco ratoncillo y bueno creo que pararé porque se me va la lengua.

Yo solo quería una vida tradicional disfrazada de modernidad. Es decir, tener todo el pack completo; casa, mujer e hijos pero sin dejar de vivir. Viajando, saliendo, disfrutando de mi pareja y de las cosas buenas que me he ganado gracias a un trabajo para toda la vida.

Sinceramente pensaba viendo los personajes que hay por el mundo que ya tienen esta vida, que no me resultaría tan difícil y que seguro que más tarde o más temprano acabaría sucediendo.

Pero ¡¡ay, queridos amigos!! La vida no se rige por reglas tan simples como esa mierda que siempre nos han vendido del “querer es poder”, “el que desea realmente algo acaba por conseguirlo” y demás frases socorridas.

Lo que te sucede se debe a una serie de circunstancias en las que tú continuamente decides y como si fuera un videojuego vas acertando o cometiendo errores según las decisiones que tomes.

Evidentemente si tu objetivo fundamental era tener el pack completo en una edad y fecha determinada pues probablemente, como es mi caso, hayas tenido que cometer más de un error o simplemente seas un poco especialit@.

Otra cosa es que por el camino hayas seguido viviendo, disfrutando y derrapando en cada una de tus aventuras. Entonces tampoco tendrás porque sentirte mal, sino más bien todo lo contrario, creyéndote la mítica frase  de “que me quiten lo bailao”, como es mi caso.

La verdad es que estos días mi escritura según leas un párrafo u otro puede ser un poco contradictoria, pero bueno supongo que es normal cuando te encuentras en una montaña rusa de emociones. (para que esto parezca más serio lo diré como lo dicen los americanos “I feel like a rollercoaster”. Cosa que te quedará muy “cool” en tu próximo “speaking”)

Y es que querida Martis cada vez me doy más cuenta de que no somos seres racionales, sino más bien seres emocionales. No queremos pensar, aunque sepamos que si hiciéramos caso a nuestros pensamientos las cosas se solucionarían.
Somos seres que pensamos con eso que llaman corazón, que normalmente se opone a toda lógica.

Tú y yo somos ejemplos de libro, probablemente nuestra foto aparezca en la definición de seres emocionales (sinónimo; personajes que la lían por dejarse llevar por lo que sienten). Y es que tú cuando tienes que tomar el camino más lógico en este mundo parejil, siempre la acabas líando. Y yo cuando me tengo que apartar del camino, siempre acabo sucumbiendo a una fuerza que es como un imán para mí que me hace volver al punto de partida.


Sinceramente creo que tanta emocionalidad y tanto amor acaba haciendo daño, como es el caso en el que nos encontramos. Aunque realmente tengo que reconocer que lo más maravilloso, adrenalítico y genial del mundo es sentirse aunque sea por unos minutos un ser enamorado.
Se podrían describir con miles de adjetivos los momentos en los que estamos quebrados por dentro pero sería imposible hacer ver a alguien que no ha estado nunca feliz o enamorado (palabras que en muchas ocasiones son sinónimas), qué es la felicidad o qué sientes cuando amas a alguien.

Y es que yo sé porque, a pesar de lo ocurrido, he querido confiar en creer que lo nuestro sería posible. La complicidad de ciertos momentos, ya sean llamadas, encierros juntos en mi habitación o risas perdidas en el tiempo a ritmo de gintonic,  ha hecho que fuera muchísimo más fácil quererte que odiarte.

Por eso, sé que tendré que seguir viviendo sea cual sea mi próxima aventura, pero eso no supondrá que piense que hasta ahora he perdido el tiempo o que tenga que replantearme de manera existencial qué estoy haciendo con mi vida.

Ya que pequeño pajarín lo que continuamente hacemos con nuestra vida, es lo que consideramos que nos hace estar más plenos, sea cual sea nuestra decisión.