Soy un chaval
normalito, alegre, de 7,5 en guapura, amigo de sus amigos, sociable, un poco ratoncillo
y bueno creo que pararé porque se me va la lengua.
Yo solo quería
una vida tradicional disfrazada de modernidad. Es decir, tener todo el pack
completo; casa, mujer e hijos pero sin dejar de vivir. Viajando, saliendo,
disfrutando de mi pareja y de las cosas buenas que me he ganado gracias a un
trabajo para toda la vida.
Sinceramente
pensaba viendo los personajes que hay por el mundo que ya tienen esta vida, que
no me resultaría tan difícil y que seguro que más tarde o más temprano acabaría
sucediendo.
Pero ¡¡ay,
queridos amigos!! La vida no se rige por reglas tan simples como esa mierda que
siempre nos han vendido del “querer es poder”, “el que desea realmente algo
acaba por conseguirlo” y demás frases socorridas.
Lo que te sucede
se debe a una serie de circunstancias en las que tú continuamente decides y
como si fuera un videojuego vas acertando o cometiendo errores según las
decisiones que tomes.
Evidentemente si
tu objetivo fundamental era tener el pack completo en una edad y fecha
determinada pues probablemente, como es mi caso, hayas tenido que cometer más de
un error o simplemente seas un poco especialit@.
Otra cosa es que
por el camino hayas seguido viviendo, disfrutando y derrapando en cada una de
tus aventuras. Entonces tampoco tendrás porque sentirte mal, sino más bien todo
lo contrario, creyéndote la mítica frase de “que me quiten lo bailao”, como es mi caso.
La verdad es que
estos días mi escritura según leas un párrafo u otro puede ser un poco
contradictoria, pero bueno supongo que es normal cuando te encuentras en una
montaña rusa de emociones. (para que esto parezca más serio lo diré como lo
dicen los americanos “I feel like a rollercoaster”. Cosa que te quedará muy “cool”
en tu próximo “speaking”)
Y es que querida
Martis cada vez me doy más cuenta de que no somos seres racionales, sino más
bien seres emocionales. No queremos pensar, aunque sepamos que si hiciéramos
caso a nuestros pensamientos las cosas se solucionarían.
Somos seres que pensamos
con eso que llaman corazón, que normalmente se opone a toda lógica.
Tú y yo somos
ejemplos de libro, probablemente nuestra foto aparezca en la definición de
seres emocionales (sinónimo; personajes que la lían por dejarse llevar por lo
que sienten). Y es que tú cuando tienes que tomar el camino más lógico en este
mundo parejil, siempre la acabas líando. Y yo cuando me tengo que apartar del
camino, siempre acabo sucumbiendo a una fuerza que es como un imán para mí que
me hace volver al punto de partida.
Sinceramente creo
que tanta emocionalidad y tanto amor acaba haciendo daño, como es el caso en el
que nos encontramos. Aunque realmente tengo que reconocer que lo más
maravilloso, adrenalítico y genial del mundo es sentirse aunque sea por unos
minutos un ser enamorado.
Se podrían
describir con miles de adjetivos los momentos en los que estamos quebrados por
dentro pero sería imposible hacer ver a alguien que no ha estado nunca feliz o enamorado (palabras que en muchas ocasiones son sinónimas), qué es la felicidad o qué sientes cuando amas a alguien.
Y es que yo sé
porque, a pesar de lo ocurrido, he querido confiar en creer que lo nuestro sería posible. La complicidad de ciertos momentos, ya sean
llamadas, encierros juntos en mi habitación o risas perdidas en el tiempo a
ritmo de gintonic, ha hecho que fuera muchísimo más fácil quererte que odiarte.
Por eso, sé que
tendré que seguir viviendo sea cual sea mi próxima aventura, pero eso no
supondrá que piense que hasta ahora he perdido el tiempo o que tenga que
replantearme de manera existencial qué estoy haciendo con mi vida.
Ya que pequeño
pajarín lo que continuamente hacemos con nuestra vida, es lo que consideramos
que nos hace estar más plenos, sea cual sea nuestra decisión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario