Juego de Tronos,
las Chicas del Cable, Prison Break… muchas son las series que has seguido y te
han enganchado a lo largo de tu vida.
Cada una de ellas
totalmente diferente a las demás, pero con un mismo punto en común. Ninguna
quisiste que se acabara, te generaba cierta ansiedad saber que estabas llegando
al final de la serie.
Te gustaban tanto
que no querías que nunca terminaran porque sino después no sabrías que otra
serie ver.
Sin embargo, era
curioso como a pesar de estar unos días algo desorientada y sin encontrar nada
que te llamara la atención. Finalmente dabas con otra serie que aunque no era
como la anterior, conseguía poco a poco volver a entretenerte.
Hoy cada vez
sientes más cerca el final de la serie que más te ha tenido enganchada, una
serie en la que la protagonista sin ninguna duda has sido tú.
Sé que sientes
miedo porque no haya más temporadas, porque los otros actores con los que has
convivido todos estos años desaparezcan de tu vida y te sientas sola, sin nadie
a nivel afectivo al que a acudir.
No sabes como has
llegado al lugar en el que te encuentras y la sensación es aún más abismal
cuanto más echas la vista atrás. Es curioso tu vida en los últimos años ha sido
una auténtica serie, en la que todo está en continuo movimiento y en la que el
primer y el último capítulo solo se conectan en base a unos pocos recuerdos.
Tú has cambiado
durante todos estos años, ya no eres la niña virgencita, ni la joven que
idealizaba una vida de película con su príncipe azul, tampoco eres la
veinteañera que iba consiguiendo cosas y siendo inconformista con lo que tenía.
Ahora eres una
mujer hecha y derecha (afortunadamente para lo de vieja pelleja aún queda mucho
tiempo) que está hecha de pedacitos de las anteriores pegados por el paso de
las experiencias.
Hoy sientes como
tu serie favorita está a punto de acabar y eso te genera ansiedad. Te resistes
a que no sea así, porque al igual que en toda serie buena, has acabado por
querer a sus protagonistas, sientes que son parte de ti y que te resultará
imposible continuar sin ellos.
Además como
directora y productora de tu propia serie, sabes que tienes que escribir un
final y eso te aterroriza. Es una sensación extraña estar en un punto crucial
de tu vida y no saber que camino elegir, hacia donde realizar la apuesta.
Tienes ganas de
no pensar más y al mismo tiempo de que pase el tiempo y como si hubiera sido un
mal sueño despertar dentro de unos meses y que el final de tu serie ya se
hubiera vivido.
La verdad es que
me quedo con las ganas de escribir posibles finales que sé que tendrían mucho
éxito, algunos me harían reír y otros quizás llorar, pero siento decirte que yo
no soy yo el director, simplemente soy un actor secundario.
Lo que si está
claro es que tú eres la protagonista y tus decisiones marcaran sin duda el
final de esta serie.