miércoles, 23 de enero de 2019

¿QUIÉN NOS CONOCE MÁS DE LO QUE TÚ TE CREES?

“Te conozco mejor de lo que tú te crees”, curiosa afirmación que da seguridad a la persona que la dice y genera en la persona que la escucha una especie de complicidad posesiva que ninguno de los dos sabe hasta que punto es real.

Bien, todos alguna vez en nuestra vida hemos dicho y escuchado este tipo de frases.
Gran parte de las veces suelen llevar bastante verdad, aunque realmente nunca son ciertas.

¿Por qué afirmo esto? porque ni nosotros mismos somos muy conscientes de cómo somos y sobre todo cómo actuamos ante situaciones inesperadas.
Que alguien es cariñoso si da muchos besos o que es tranquilo si nunca se altera es capaz de verlo hasta un ciego.

Sin embargo, quién es capaz de predecir las reacciones y los comportamientos que otra persona va a tener, en cierto modo es una especie de lotería con más o menos números.

Al punto al que quiero llegar es que los avatares de la vida, lo que vamos experimentando desde pequeñitos y lo que vivimos cuando somos algo más mayores va definiendo junto con nuestra personalidad intrínseca (ojito con la palabrita) cómo actuamos. Pero hay algo maravillosamente impredecible que hace que muchas veces hasta nosotros mismos nos sorprendamos de nuestras acciones.

En este momento lo más sencillo sería pensar que todo esto lo digo por lo que hemos vivido últimamente con la intención de darte un mensaje velado entre reflexiones un tanto filosóficas.
Aunque si te soy sincero mi intención es ir más allá, es reflexionar si realmente estamos predestinados para ser de una determinada manera o si por el contrario nuestra forma de actuar es voluble y varía según los acontecimientos que vivimos.

Si pensamos en la primera opción, no hay mucho de que preocuparnos, ya que tanto si somos buenos, malos, generosos o egoístas esa característica no va a cambiar por mucho que lo intentemos ya que estamos marcados de nacimiento. Así que en ese caso, solo quedaría encogerse de hombros y rezar porque hubiéramos tenido suerte en lo que nos hubiera tocado. Por ejemplo, en mi caso ser guapo, inteligente, amable, amigo de sus amigos y todas esas mierdas que tú ya sabes.

Si escogemos la segunda opción, lo único que podemos hacer es sumar experiencias y aprender de ellas. Es decir, saber que constantemente hasta el día que nos muramos nos estarán pasando cosas que nos obligarán a actuar de una manera u otra. Aquí es donde una y otra vez tendremos la oportunidad de seguir cometiendo errores o de pensar que quizás ante situaciones similares podemos generar nuevas conductas.


Sinceramente me leo a mí mismo y lo más fácil es pensar que somos personas híbridas, es decir que hay parte que se debe a nuestra herencia genética y que otra parte es vivencial.
Si realmente esto último es verdad volvemos al mismo punto de partida, o sea que los genes no hay manera de cambiarlos por muy deformes que estén y sin embargo lo vivencial vuelve a estar en nuestra mano transformarlo.

Así que como si esto fuera un descubrimiento guíado creo que la solución es que miremos hacia delante con nuestros fallos y aciertos y sigamos creyendo en el fabuloso misterio de lo que está por llegar ante lo cual, ¿quién sabe cómo actuaremos?


Únicamente lo sabremos una vez que lo hayamos recapacitado, vivido y al mismo tiempo disfrutado.



P.D. Esta es la primera entrada que tiene dos videoclips, a gusto del consumidor. La primera canción realmente creo que pega más para lo que he escrito. Aunque la segunda canción es muy golosa porque tampoco está mal y además la prota es Ryanna que en este caso haría el papel de Martis pensando dentro de la bañera en uno de esos baños reflexivos que tanto te gustan.






domingo, 6 de enero de 2019

QUERIDOS REYES MAGOS

Queridos Reyes Magos:

A lo largo de estos cortos e intensos años os he ido pidiendo miles de cosas, muchas me las habéis traído, otras sin embargo se han quedado por el camino. Pero bueno no soy rencorosa, sé que si me hubierais traído todo lo que os he pedido probablemente algún niño se hubiera quedado sin regalo.

Al principio recuerdo que os pedía cosas materiales, sobre todo de color rosa, creo que conmigo lo teníais fácil ya que era muy princesita, lo que no significaba que si tocaba llenarse de barro o jugar con la pelota lo hiciera. Aunque si os soy sincera siempre he preferido estar más bien mona.

Con el paso de los años os iba pidiendo cosas más de adolescentes, como tener más dinero o más tiempo para estar de fiesta. Eran tiempos muy movidos, de grandes expectativas pero de pocos recursos.
Por eso, muchas veces tenía que buscar “mis regalos” en el armario de mi hermana, a pesar de que eso significara una buena bronca.

Poco a poco, aunque mi cara no cambiaba mucho, me fui haciendo toda una mujercita y aquellas historias que interpretaba con mis muñecas las empezaba a vivir en la realidad.
La princesita del cuento ya tenía cuerpo de reina, y empezaba a conocer chicos y a fantasear con la idea de tener todo el kit básico con el que desde pequeñitas nos enseñan de manera invisible a soñar. Es decir, casa, trabajo, marido e hijos.

La verdad es que ahora que lo pienso en esos años debí ser muy buena porque prácticamente me fuisteis trayendo todo lo que os pedí, incluso parecía que el kit básico estaba cerca de conseguirse.

Sin embargo, es curioso pero en estos años también me trajisteis cosas que no pedí y que a la larga marcarían toda una vida.
En esos años veinteañeros me regalasteis las ganas de viajar, de conocer gente, de realizarme por mí misma y sobre todo me trajisteis en un envoltorio maravilloso la necesidad de no conformarme, de buscar mi propia felicidad por encima de todas las cosas.

Sinceramente no fueron regalos fáciles de usar, creo que os debisteis confundir con tanto regalo y en los míos se os olvidó dejarme el libro de instrucciones para saber utilizarlos.

Por eso, estos años fueron felices pero al mismo tiempo un poco tormentosos.

Siguieron pasando los años y con tanto ajetreo me olvidé de escribiros la carta, mis años pasaban sin apenas darme cuenta de hacía donde iba y claro, así era imposible concentrarse bien en pediros lo que realmente necesitaba.

Pero bueno esto es parte del efecto de la Navidad, el descubrir regalos que no sabes lo que esconden, sorpresas que te aceleran el corazón por no esperártelas.
Y es que queridos Reyes Magos he descubierto que la vida sería muy aburrida si siempre nos trajerais todo lo que pedimos, al final seguro que nada nos sorprendería y no acabaríamos siendo felices porque no le daríamos valor a lo que tuviéramos.

Así que hoy día 6 de enero de 2019 y después de treintantos años hablando con vosotros, simplemente os doy las gracias por estar donde estoy.
Por saber que cuento con gente que me quiere, que se alegra de mis triunfos aunque sean pequeñitos y que me disfruta tal y como soy, a pesar de que como todo el mundo cometa algún que otro error.

Como sé que hoy estaréis de resaca, creo que será buen momento para ir terminando, prometiéndoos que haré todo lo que esté en mi mano para disfrutar de la vida que es el regalo más bonito que me habéis hecho nunca.


Os quiero mucho, Marta.

(la niña palentina, de cara fina, carácter peculiar y sonrisa espectacular)



martes, 25 de diciembre de 2018

FAMILIARIZADOS. AÑO 2050.

FAMILIARIZADOS

Año 2050.

El mundo está sumido en un caos tecnológico, las emociones están cada vez más robotizadas y las relaciones entre las personas son meramente ocasionales.

Las nuevas generaciones cada vez tienen más problemas para discernir el mundo real del virtual, y las contradicciones hacen que aunque se viva en un universo plagado de información sobre cualquier persona, realmente sea el mayor momento de desinformación espiritual.

Por eso, una humilde y divertida familia decide que es momento de pasar a la acción, de volver a reencontrarse con sus orígenes.
Para ello en estas Navidades han decidido aislarse del mundo. Al principio probablemente serán días muy duros sin tecnología al alcance de sus manos, pero tienen ante ellos la apasionante aventura de llegar a conocerse y de realizar uno de los viajes más increíbles que hayan realizado hacia el centro de sus corazones.

¿Queréis descubrir que fue lo que encontraron? Pues relajaros y disfrutar con sus respuestas.


Situación: perdidos en un casa rural de montaña de algún lugar de España, paisajes llenos de árboles, de casas de madera y olor a tradición.

El aire es diferente, agradablemente helado.

Los miembros de la familia tras un día de senderismo por la naturaleza están deseando llegar a su nueva casa, darse un relajante baño y comer la deliciosa cena que previamente habían preparado todos juntos.

Finalmente se sientan con sus bebidas espirituosas alrededor de esa chimenea tan hipnotizante, y la magia comienza en forma de juego.


¿Cómo se conocieron tus padres?
Fue hace ya muchos años, incluso ni nosotros nos ponemos de acuerdo con el año en el que fue. Sin embargo, nunca se nos olvidará ese cumpleaños del mítico Isra en Aranda. Tu padre entró con cara de cervatillo perdido en el bosque, yo parecía más bien el cisne recién salido del agua. Curiosamente esa noche fuimos inseparables.


¿Cómo era la primera vivienda en la que vivieron?
Era un piso curioso, tenía un pasillo tan largo que la gente tardaba horas en cruzarlo viendo las fotos que en él teníamos colgadas. Aunque tenía cosas que aún echamos de menos, como poder ir tranquilos al baño, sabiendo que la otra persona no te iba a escuchar nada de lo que allí hicieras.


¿Cuál fue el primer coche de nuestra querida Marta?
Fue un Peugeot blanco, Sharky se llamaba. La verdad es que tuvo una infancia difícil y le tuvo que llevar varias veces al reformatorio para arreglarle algunos chaperoncillos que le surgieron. (Hoy esto sería impensable con nuestros drones voladores eléctricos.)


¿Dónde pasaron su curiosa luna de miel?
Mis padres fueron unos avanzados a su época, otros lo llamaron ser unos jetas, y yo simplemente digo que fueron unos disfrutadores de vida.
Y es que su luna de miel fue previa a estar casados, algo que aún a día de hoy no tengo claro si finalmente se produjo.
Su supuesta luna de miel fue una excedencia alrededor del mundo, viajaron a Sudamérica, Oceanía, Asia… y allí algo que solo ellos saben les hizo cambiar.


¿De qué crees que no se arrepentirá jamás tu padre?
Esa es fácil, porque mi padre es un pesado y desde que era pequeño nunca ha dejado de recordarme que si volviera atrás una y mil veces volvería de nuevo a intentar conquistar a mi madre por encima de todas las cosas.
Y es que la felicidad no es siempre fácil de conseguir pero sí es una bonita recompensa al esfuerzo que supone intentar querer a una persona.


¿Qué es lo que más contenta le pone a Marta?
Marta es una persona muy risueña y cariñosa, así que son muchas las cosas que le ponen contenta pero bueno hoy os recordaré alguna de las más simples para que veáis que a veces no se necesita nada más que estar receptivo para estar contento.
La primera de las cosas es la “Caídita de Roma”, a Marta le chifla que le coja por detrás y le deje caer al vacío sobre nuestra cama.
Otra de las cosas que sé que le ponen muy contenta es cuando le hago ruiditos algo extraños sobre su cuerpo, como si le hiciera cosquillas con mis sonidos.


¿Cúal es el momento que más vergüenza has pasado con Marta?
Lo recuerdo como si fuera hoy, estábamos los dos en la Plaza Mayor de Valladolid, y Marta vio una boda en el Ayuntamiento y se empeñó en entrar. Sin embargo, no podíamos entrar porque no estábamos invitados. Por eso, no se le ocurrió otra cosa que hacer como si no pasara nada y subir sin preguntar, hasta que un policía nos paró y solo a ella se le ocurrió decirle que íbamos a una boda a pesar de estar en chanclas.

¿Qué consejo darías a las personas que más quieres?
Que tengan paciencia, que el rencor no les corroa y que simplemente piensen en ser felices cada día valorando a las personas que tienen cerca y disfrutando de los pequeños placeres que da la vida.

¿Qué te hace sentir Marta cuando está cerca de ti?
Marta me da vida, cuando estoy con ella estoy completo, siento que estoy donde quiero estar. Sus historias las identifico como las mías, sus logros son los míos y sus penas yo también las lloro.
Con ella a mi lado mi vida cobra más sentido, tenerla cerca me da fuerza y me hace ser positivo para seguir persiguiendo sueños y para creer que todo en esta vida puede llegar simplemente si somos receptivos para que llegue.
Marta para mí es amor y alegría.


Estas fueron algunas de las preguntas que nuestros protagonistas fueron contestando, muchas eran desconocidas para algunos de los miembros de la familia, otras eran más conocidas por todos pero lo que está claro que todas ellas sirvieron para recordar que tenían unas raíces comunes.
Juntos recordaron el viaje de sus vidas y sonrieron y lloraron reconociendo como a pesar de que el tiempo pasa, las experiencias bonitas siempre perviven.


Pasaron los días y todos volvieron al mundo real, aunque sabían que algo dentro de  ellos había cambiado. Su actitud ante la vida había cambiado y es que no hay mejor manera de ser feliz y buena persona que alimentando bien a nuestros corazones.