Martis vamos a dar un paseo en bici. Para hacerme el guay hubiera estado bien empezar con un "Sube, que yo te llevo".
Pero la verdad es que no te quiero llevar, no quiero que te ahorres fuerzas en el camino que vamos a hacer.
Así que será mejor que cojas tu propia bici. Eso sí, tenemos que intentar no ir muy separados, porque juntitos es más divertido.
Como ha salido el sol hoy haremos una ruta un poco más larga, porque sé que como los rayitos te gustan mucho, pedalearás con más alegría que otras veces. Además estarás más receptiva a mis habituales tonterías y al final seguro que será una ruta muy sonriente.
Te llevaré por un camino en el que iremos junto a la orilla del río, verás el agua clara pasar y como estamos en primavera todo estará verde y con florecitas, y por eso no te voy a cobrar. Eso te hará estar más guapa (si cabe) y será gratis.
Porque es curioso pero muchas de las mejores cosas que nos pasan son gratis, y hay otras que valen muy poco, como por ejemplo una buena cervecita fresca en una terraza. A esa en la primera parada te invitaré yo.
Una vez pasado el río y tomada ya nuestra primera cañita, te llevaré por un camino largo, incluso a veces silencioso, pero que se hará de manera cómoda porque el sol seguirá tocando nuestras mejillas.
Sin darnos cuenta, nos habremos alejado más de la cuenta. Y aunque aparezca muchas veces la palabra "cuenta" no tendremos que pagar nada. Además tampoco nos preocuparemos mucho porque hoy no tenemos ninguna prisa, que para eso el resto de la vida vamos como locos a todos los sitios, siendo el reloj y el tiempo el que decide cada pasa que damos.
Precisamente por eso, también iremos haciendo paraditas en ese largo camino, porque yo seguramente me esté quejando de que me duele el culo por el sillín o tú porque se te ha metido un mosquito en la boca. Pero bueno estate tranquila porque eso solo serán pequeños contratiempos de fácil solución, a pesar de que tú casi no sepas escupir.
Y es que Martis en esas paraditas también recordaremos la vida de los demás, y al compararnos sin querer siempre saldremos ganando porque llegaremos a la conclusión de que estamos donde queremos estar, nos sentiremos afortunados de estar en ese momento disfrutando con nuestras bicis, porque sabremos que todo llegará cuando sea el momento oportuno.
Además valoraremos esos pequeños momentos que hacen la vida única, instante en el que te sorprenderé sacando de mi mochila un bocata de jamón del bueno con tomate y aceite. Y al ver tu cara de alegría mi corazón también sonreirá y será la comida más agradable que hayamos tomado en mucho tiempo.
Con el estómago lleno y la mente tranquila seguiremos pedaleando y ya habrá pasado el tiempo suficiente como para que las conversaciones hayan derivado en temas que se salen de lo común, habremos ido creando un clima que solo nosotros sabemos crear.
En el horizonte veremos como el sol ya cada vez está más bajo. Momento en el que iremos poniendo fin a nuestro agradable paseo, sabiendo que a la vuelta nos espera un maravilloso baño en el que nuestra piel se tocará, se limpiará y se mimará para poder dormirnos con una sonrisa en la cara y soñando con que la bicicleta seguirá funcionando al día siguiente.