sábado, 4 de noviembre de 2017

RUMBO PALENCIA- MADRID

Si vas en un tren rumbo Palencia- Madrid, y estás leyendo este mensaje un sábado mañanero, sin duda eres tú a quién van dirigidas estas palabras.

Hoy día 4 de noviembre de 2017 y ante la posible opción  de que te puedas aburrir, he decidido ofrecerte un juego que quizás amenice un poco este paseito hasta la capi.

El juego se llama "Y si hubiera...". Y está encuadrado dentro de la UD "La vida de Martis".

El juego consiste en qué se te irán planteando una serie de casos relacionados con tu vida, y tú deberás pensar, imaginar o incluso si te vienes muy arriba escribir las respuestas que consideres más adecuadas según lo que dicte tu corazón.

Sé que ya estás empezando a resoplar, pensando haber por donde te sale el frikazo este, pues bien como no te quiero hacer pensar más de la cuenta te lo voy a ir dando todo bien mascadito, no vaya a ser que te atragantes con algún caso y se te levante dolor de cabeza, no pudiendo disfrutar a tope de tus gins y tus confidencias con cara pececillo.

Por eso, vamos a empezar por el principio, y el primer dilema que te planteo es:

"Y si Marta hubiera nacido en otro sitio, ¿dónde le hubiera gustado nacer?".

Puedo hacerme una idea de algunos lugares que se te pasan por la cabeza, aunque siento decirte que solo puedes elegir uno.

Seguimos avanzando por tu vida y ¡Oh! la pequeña criatura que ha roto el cascarón no es una preciosa bebé, sino un lindo muchachito. Y yo me pregunto, ¿y si hubieras nacido chico cómo crees que hubiera sido tu vida?
Venga aquí te voy a dejar que tu mente divague y se imagine qué tipo de chico serías, qué aficiones tendrías o qué marranadas pensarías (ahora tocaría un emoticón de guiño con lengua).

Continúan pasando los años y ¡Sorpresa!, ¿y si Marta no hubiera tenido novio entre los 16 y los 20 años?
Esto casi mejor piénsalo tú sola, que a lo mejor me enveneno y aún nos queda todo el día por delante.

De nuevo volvemos a lo que ha sido tu vida y ahora, pasa algo sin querer queriendo y es que, y si hubieras sacado tu plaza en Madrid en lugar de en Castilla y León, ¿por dónde habrían transcurrido tus pasos?

Retomamos la vida que por azar te ha tocado vivir, y sintiéndolo mucho ese día no se alinearon los planetas y no pude ir a la fiesta de Isra en Aranda, ¿qué hubiera pasado si tú y yo no nos hubiéramos conocido?
Tengo que ser sincero y esta opción no me ha hecho mucha gracia planteártela pero es lo que tiene ser un bloguero del amor.

Nuevamente abrimos los ojos y nos damos cuenta de que sí nos hemos conocido, ¡Iujuuuu! Y ha pasado todo lo que tenía que pasar incluso el tiempo en estas pocas líneas nos ha adelantado. Por eso, lo último que te planteo es qué pasaría en la vida de Marta si pudieras abrir una ventanilla y verte a ti misma dentro de 5 años.


Como ves muchas son las dudas, los interrogantes y las posibilidades que hubiera podido tener tu vida si ciertos detalles hubieran sido diferentes. Sin embargo, este juego no es real y sinceramente no sirve más que para darnos cuenta de que solo es verdadero lo que hemos vivido.
De hecho eres lo que eres y estás donde estás gracias a lo que te ha tocado vivir.

Tu vida es y está siendo única y lo seguirá siendo cada día del resto de tu vida.
Habrá días que echarás la vista atrás y mirarás tu pasado y tus decisiones con melancolía, otros días te sentirás afortunada de estar donde estás y otros días que simplemente te dejarás llevar.

Pero querida Martis no nos engañemos, siempre deberemos recordar que la vida es el momento en el que estamos y los momentos que hemos vivido. Así que miremos hacia delante y utilicemos nuestros sueños para que realmente nuestra vida sea lo mejor posible.

¡Feliz día y disfruta de la capi!




domingo, 8 de octubre de 2017

P.M.I.

 Parece ser que estamos en época de creencias.

 Todo el mundo es algo o cree en algo. Los hay españolistas, otros son de izquierdas, muchos independentistas, otros fascistas y muchos otros gente que habla demasiado sin saber ellos mismos en qué están creyendo.

 También están los que viven para encontrarse a sí mismos en un viaje meditado más largo que un vermú torero de los buenos.

 Gente que busca el sentido de su vida, otros que viven pendientes de sueños imposibles pero que la sociedad les ha vendido que se pueden hacer realidad.

 Estamos llenos de consejos y de vidas paralelas, supuestamente todo lo que nos pasa ya le ha pasado a alguien.

 Sin embargo, parece ser que cuantas más distracciones tenemos y cuanto mejores son nuestras condiciones de vida, más gastamos el tiempo en seguir pidiendo que en disfrutar de lo que nos va sucediendo.

 Últimamente me estoy dando, y eso tengo que reconocer que es gracias a ti, de la importancia de los P.M.I. (recuerda pequeña Martis que si escribes algo con siglas parece más pensado y más importante).
 Los P.M.I. o los también llamados Pequeños Momentos Imprevistos, son aquellas experiencias que te llenan y sirven de poso para ser feliz día a día. Son momentos surgidos muchas veces de la nada que suelen duplicar su valor si son compartidos.

 Aunque curiosamente los P.M.I. no los puedes estudiar en ningún libro, ni te pueden dar ningún curso para que sepas mejor cómo llegar a ellos.

 Tienen algo que los hacen únicos e intransferibles, y es que en este mundo cada vez más globalizado en el que todo parece ya haber sido descubierto o teorizado por algún iluminado de turno, estos P.M.I. nos permiten sentir vivencias especiales que solo tienen sentido en uno mismo. Lo cual como mucho puede ser compartido solo si existe una conexión no escrita con alguien de especial afinidad.

 Y es que querida Martis confieso que aunque critique tu indecisión ante posibles planes que me encantaría hacer juntos para sumar más momentos P.M.I. También es justo reconocer que gracias a ti últimamente estoy siendo más feliz al descubrir el poder de la magia del día a día.

 Compartiendo Pequeños Momentos Imprevistos en los que de repente reímos con el placer únicamente nuestro de criticar sin ser oídos. Con el deseo repentino de saciar nuestros deseos más íntimos aunque sea enfrente de un McDonalds.
 Momentos compartidos en los que dos cañas suponen una bonita y resacosa borrachera de mediodía o simplemente conversaciones telefónicas que parece que no llevan a nada y acaban perdidas en pequeños paraísos creados solo por nosotros.

 La verdad es que pienso en todo esto y creo que en general vivimos en un mundo de expectativas, preocupados por el ansia de disfrutar y olvidados de la necesidad de vivir de manera alegre cada día.

 Por  eso hoy querría terminar esta entrada de una manera sencilla y simbólica recordando mis P.M.I. preferidos de esta semana, los cuales no por ser un pelín empalagosos son menos ciertos, como la sensación que tuve al oler tu pelo en el sofá de los viñedos y tus Buenos Días telefónicos en los que tu sonrisa activa mis mañanas.







domingo, 13 de agosto de 2017

¿QUÉ VAS A HACER HOY?


Pues hoy, domingo día 13 de agosto, me encuentro frente a un papel porque precisamente es el lugar en el que quiero estar.

Mi cuerpo está dolorido, nuevamente he comprobado que todo en exceso no es bueno.

Sin embargo, y a pesar de que podría estar en miles de sitios diferentes al que estoy.
Estoy aquí, porque aquí es donde quiero estar.

Este pensamiento que podría ser considerado una auténtica gilipollez, y que probablemente lo sea, me deja el alma tranquila (toma ya primera palabrita transcedental).

Y es que hoy estoy aquí, en Salamanca, en el silencio de la casa que me ha visto crecer, parece que no ha pasado el tiempo pero sí lo ha hecho.

Siempre que se llega a momentos como éste parece que hay que hacer reflexiones grandiosas y perder la vista en el pasado para sacar conclusiones vitales.

Pero hoy voy a ser un chico malo y me voy a rebelar, simplemente quiero sentir que estoy aquí y ahora. No quiero melancolizarme con recuerdos del pasado, ni hacer castillos de arena con lo que me deparará el futuro.
Porque eso según estudios de la Universidad de Cabo Verde se ha demostrado que no suele hacer bien a la mente humana.

Es curioso pensar que tú ahora estás a 3500 kms, pienso en ti y te imagino feliz. Me vienes a la cabeza y veo esa sonrisa tan característica, y la verdad es que me hace sentir tranquilo.
A lo mejor es solo una ilusión y te lo estás pasando de pena y allí no hace más que llover, pero bueno seré positivo.

Hoy solo quería escribirte para transmitirte mis ganas de que disfrutes, que vivas la vida, bueno con moderación a ver si ahora te vas a hinchar a porrillos y vas a bachatear más de la cuenta con los negritos.

En serio, deseo que viajes como el que estás haciendo te ayuden a decir "¡Qué coño! Me lo estoy pasando de p... madre y estoy contenta. Y punto."
Es decir, que te contagies de esta tontería que me ha dado este domingo, de Aquí y Ahora.
De que la mayor reflexión que te aporten esas playas y ese mundo diferente sea "ahora toca esto y lo voy a disfrutar y cuando toque otra cosa simplemente lo afrontaré de la mejor manera posible, pero sobre todo siempre seré yo, la gran Marta Gómez Fernández, la que decide en cada momento su vida, la que se olvida de darle tantas vueltas a las cosas y simplemente coge el toro por los cuernos."

Esa chica que cuando le vienen mal dadas, saca su gen competitivo y no mete su cabecita de tortuga en el caparazón.

Esa Marta que empieza de cero, acepta sus errores pero no se fustiga con ellos, sino que le sirven para ser más fuerte.

Ójala que esta aventura sea un punto y aparte para ti. Deseo que aunque no esté allí contigo puedas ver paraísos y atardeceres de película que te transmitan tranquilidad y al mismo tiempo la fuerza necesaria para sentir la vida sin agobios ni comeduras de tarro.


Sé que eres maravillosa y a pesar de nuestros bamboleos, sigo pensando que eres una mujer única.

Como dije anteriormente no quiero pensar ni en pasados ni en futuros, solo quiero pensar que hoy, Aquí y Ahora te quiero un montón.




P.D. Tomo prestada la cancioncilla del verano porque además de que transmite buen rollito, curiosamente se llama la Isla del Amor, y que mejor pastelada que este nombre para terminar esta entrada vital y amorosa.
(Al final poto de amor, jajaja)





viernes, 7 de julio de 2017

HABLANDO DE LEYES, SIN SER ABOGADO


Ay Martisss, Martiss que relativo es el tiempo. 

Qué de tiempo hace que nos conocemos!! Y cuánto tiempo hemos vivido sin conocernos!!!


El mayor reto de Einstein en toda su vida fue intentar definir qué era el tiempo, y sin embargo no lo consiguió, aunque dejó muchas frases para el recuerdo como 
«Todos somos muy ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas».
«No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela».
«Una persona que nunca ha cometido un error nunca intenta nada nuevo» ó
«La mente es como un paracaídas… Solo funciona si la tenemos abierta».

Evidentemente yo no voy a jugar a ser más que este personajillo, y más sabiendo que soy de letras, sin embargo más que frases intentaré dejarte una serie de leyes que he aprendido en este tiempo, simplemente con el hecho de vivir y abrír bien los ojos.

Espero que quizás te puedan servir en algún momento de tu vida.



PRIMERA LEY:  TODOS SOMOS EGOÍSTAS

Todo el mundo es egoísta, eso sí unos más que otros, pero todos somos egoístas. Hacemos lo que hacemos pensando en nuestro bienestar. Tú (y yo) desde que nos levantamos pensamos qué será lo mejor para que nuestro día sea mejor. Evidentemente a veces no hacemos todo lo que queremos, quizás por el que dirán. 
Pero todas las decisiones importantes de nuestra vida se basan únicamente en nuestro propio interés.

En este punto creo que el conflicto llega cuando un egoísmo choca con otro egoísmo, momento en el que descubrimos palabras como la empatía, la solidaridad o el cariño.



SEGUNDA LEY: TU ACTITUD MARCARÁ LO QUE SERÁ TU VIDA

Esta ley que en un principio puede parecer sacada de un libro espiritual de Walter Riso (el friki que tanto sigue la mítica Raquel CV), no pretende ser más que una conclusión a la que he llegado casi sin querer.

La actitud hacia algo o alguien hace que enfoquemos la vida de una manera u otra. 
Ante un problema o incluso ante una alegría, siempre tenemos dos opciones más o menos radicales, la optimista y la pesimista.
Sé que muchas veces esto no es controlable y va en nuestro ADN, o para los más espirituales como tu hermana, en nuestro horóscopo.

Sin embargo, si lo pensamos con un poco de distancia cualquier cosa que nos pasa en la vida no suele ser tan grave, como para que entremos en depresión.
La historia de la humanidad, nos ha enseñado que sabemos sobreponernos a desastres que no somos capaces ni de imaginar, a masacres y muertes que se nos van de nuestro alcance.
Pero también nos ha enseñado que si no sabemos gestionar nuestra actitud ante la vida somos capaces de ver cómo en encuestas sobre felicidad, por ejemplo Suecia aparece como el país del mundo con la mayor tasa de suicidios, a pesar de ser uno de los países con mayor calidad de vida.


Y esto nos lleva a la TERCERA LEY

SOMOS INCONFORMISTAS POR NATURALEZA.

Hecha la vista atrás y piensa en los momentos en tu vida que te has dicho a ti misma, “No necesito nada más” o “Soy feliz con lo tengo” o cualquier otra frasecita por el estilo. Voy a ir de listillo y creo que los podrías contar con los dedos de las manos (bueno si tu vida ha sido muy guay también con los dedos de los pies).

Y es que querida Martis siempre queremos más, unos lo llaman ambición y les hace superarse día a día.
Aunque creo que yo estoy en el grupo de los perezosos, porque me da vértigo pensar en qué siempre después de haber conseguido cada cosa, habrá otra nueva que conseguir. Sé que es un ejemplo estúpido pero es como esas personas adictas que antes de meterse una raya ya están pensando en la siguiente.



Viendo las horas que son y el palique que suelo tener, creo que será momento, al menos por ahora, de dejar de escribir leyes existenciales. Aunque con un gin tonic en un túnel del tiempo puedo contarte alguna más que tengo en la recámara (como la de montaña emocional)


Aunque hoy terminaré con una CUARTA LEY que al menos en mí caso, siento que es la que más marca a las personas.

EL AMOR MUEVE EL MUNDO

De nuevo frase rimbombante, ya sabes que soy muy peliculero, pero en este caso sinceramente y sin disfraces a la hora de escribir pienso que nuestras mayores alegrías y decepciones están marcadas por temas sentimentales.

El amor es la batería que hace que todo tenga sentido, cuando estás falto de él, sientes que estás incompleto e incluso te sientes débil, sin embargo cuando lo tienes correspondido sientes que eres invencible.


En fin muchas son las grandes y pequeñas leyes que marcan nuestra vida, aunque físicamente todos somos parecidos, nadie vive una vida igual a otra, y eso es lo que nos hace únicos.
El paso de los días, y de nuestro tiempo, nos afecta a cada uno de manera particular y especial y sin duda nosotros somos los responsables de nuestra felicidad.




Pero curiosamente y aunque somos egoístas e inconformistas, lo que realmente nos llena es precisamente sentir el amor que te dan otras personas.





domingo, 7 de mayo de 2017

SOMOS LO QUE NOS QUEDA DE TIEMPO


Reír, follar, acariciar,recordar, respirar con los ojos cerrados, comer jamón, ver fotos, llorar...
Son tantas las cosas que se podrían hacer en una hora de vida que da vértigo el solo pensarlas si tuviéramos que decidir que hacer si solo nos quedara una hora.

Aunque curiosamente la lista sería igual de larga si pensáramos en aquellas cosas que no haríamos en esos 60 minutos.

Nuestra vida es la que es, y casi agradezco que no sea una suma de horas finales de vida porque sino creo que yo mismo me mataría antes de tiempo por no pensar continuamente en algo increíble para cada mi supuesto último momento de vida.

En fin, este juego es un enredo y más si pensamos en los chicos tan decididos que somos.
Creo que si estuviéramos juntos en esa última hora perderíamos media solo en decidir si sería mejor hacerlo antes o después de ver un minicapítulo de Serena. O si sería mejor quedarnos en casa o ir con la bici a cualquier rincón pucelano.


Pero bueno tonterías a parte si solo me quedara una hora, lo primero que haría sería volverme creyente para rezar con todas mis fuerzas para que ese último tiempo pudiera ser compartido.

Como soy egoísta creo que de mi familia me despediría rápido, a todos les diría bien alto que les quiero, ya que cuando nos vemos perdidos es cuando menos vergüenza sentimos.
Todo esto lo diría con unas croquetas de la Merce en la boca y al mismo tiempo que regañaría a mi sobri por creer que este niño se nos está yendo de las manos.

Después me dedicaría a disfrutar de ti y de mí.
Buscaría una cueva del tiempo en la que sintiéramos que solo estamos nosotros y prepararía un par de gins para beber mientras charlamos de lo que hemos vivido estos años.

Sobre todo, te intentaría hacer reír, imitaría a Rose (la vieja del Titanic), te recordaría a la azafata de Salou que convirtió sus tacones en manoletinas y como no pondría musicota de la buena para marcarnos un par de salseos (quisieras o no).

Cuando estuviéramos bien pegaditos podría ser buen momento para llevarnos con nosotros el sabor de nuestros besos, el tacto de nuestras caricias.
Pasaríamos a escuchar música más tranquila y entonces te masajearía hasta que mis manos se confundieran con tu sexo y entonces comenzaríamos un juego diferente en el que las palabras darían paso a los deseos más ardientes.

El tiempo estaría llegando al final y todo se acabaría desvaneciendo bajo una ducha de agua caliente.

Esto querida Martis es lo que yo creo que haría. También sé que solo son suposiciones tontas pero a veces es bueno imaginarnos lo imposible para hacer mejor nuestra realidad.
Y más sabiendo que dicha realidad no dura una hora sino miles de ellas en las que poder literalmente hacer lo que nos de la gana.

Por eso, pequeño pajarín no olvides nunca que somos lo que nos queda de tiempo.





lunes, 20 de marzo de 2017

HOY SERÁ UN DÍA DE MIERDA.

Hoy será un día de mierda.

¿Por qué? Pues porque me da la gana y punto. O quién no se ha despertado alguna vez triste y melancólico, depresivo y aburrido de la vida que tiene.

Seguro que más de la mitad de la gente pamplinera que parece que vive en una película de Disney a través de su Facebook ha tenido estas sensaciones o incluso peores, aunque como son unos zorretes se han callado.

Y es que la vida hay veces que simplemente es una mierda y no pasa nada.
Hay veces que dan ganas de no levantarse de la cama o momentos y días en los que uno solo quiere llorar.

Esto es parte de la vida y entra dentro de las reglas del juego.
Vivimos a través de los contrarios, sabemos que es la tristeza porque también hemos disfrutado de la alegría. Sentimos aburrimiento porque anhelamos la diversión. Sabemos quién es más feo que un pie (y eso que los míos son más que bonitos) porque también reconocemos de sobra a quién está de toma pan y moja.
Y somos conscientes de que hacemos las cosas mal porque también las hemos hecho muchas veces bien.

Es normal que vivamos estas experiencias que como hoy nos hacen tener un día o incluso una época más triste y pensativa.
Sin embargo, son épocas necesarias, que nos hacen tambalear pensamientos y cimientos que a veces no sabíamos ni que existían.

Curiosamente leí hace muchos años, y aún no se me ha olvidado a pesar de tener ya 34 castañas, que la gran mayoría de las personas más importantes del mundo nacieron o vivieron en épocas de crisis realmente duras. Crisis debidas a guerras, pobreza, catástrofes, depresiones económicas...
Y muchos de ellos explicaban que en sus momentos más difíciles era cuando sus mentes más se iluminaron, cuando sintieron con mayor energía que necesitaban cambiar cosas del mundo que estaban viviendo.

La verdad es que no nos damos cuenta pero en el día a día estamos expuestos a infinidad de alegrías y también de crisis (algunas mayores que otras) pero pocas veces nos paramos a pensar realmente si avanzamos hacia dónde queremos.

Pues bien creo que esos días tan tristes y vacíos a nivel existencial son las oportunidades que nos brinda este juego para volver a empezar. Para reencontrarnos con nosotros mismos y para darnos cuenta de que aún tenemos mucho que vivir y para saber que los 30 aún no es el final de nada sino una década maravillosa para que sea el principio de mucho.

Podría seguir diciendo miles de razones más para pensar que lo mejor está aún por llegar, pero hoy no es mi deseo que esto suene simplemente a palabras bonitas y vacías, no quiero convencer a nadie de lo maravilloso que puede ser la vida a través de fotos manipuladas.
Hoy solo quiero que sepas que todo tiene 2 partes y que aunque no lo creas, y sin que salga de aquí, con un poco de magia, una pizca de ganas y alguna que otra trampilla puedes hacer que la suerte y la sonrisa estén más veces de tu lado que todo lo contrario.









domingo, 5 de marzo de 2017

LA VIDA ESTÁ EN CONSTANTE MOVIMIENTO


La vida es un engaño, es un constante juego de ilusiones y desilusiones.

Nuestra mente desde que tenemos uso de razón no para de generar expectativas, que tienen como telón de fondo sucesos reales pero que en verdad no son más que fantasías.

Sinceramente yo no esperaba estar aquí a estas alturas de la vida. Hace muchos años vi con más nitidez mis sueños de lo que ahora veo mi vida.

Con el paso de los años y sobre todo de los últimos años, cada vez me descoloco más con las contradicciones del mundo, contradicciones que ya no sé si solo me ocurren a mí o le pasan también al resto de la gente.
O quién no ha sentido la eternidad de ciertos momentos en contra de la fugacidad de otros aún más duraderos en el tiempo.
O quién no ha necesitado desesperadamente alguna vez de esa persona que al mismo tiempo es la causante de tus mayores preocupaciones.

Desde pequeños nos enseñan y enseñamos millones de cosas.
Sin embargo, nadie te enseña a convivir con tu soledad, a gestionar tus sentimientos en favor de una vida mejor y no al contrario.
Vivimos y aprendemos a base de experiencias que nos hacen reflexionar sobre qué está pasando.
Pero esas experiencias a veces son traumáticas y nos dejan huella.

Aprendemos a querer cuando sentimos la ausencia. Queremos disfrutar cuando ya se ha pasado el momento. Descubrimos el amor en relación a la necesidad que nos genera.
Y sabemos que solo alcanzaremos la codiciada felicidad cuando derrumbemos el gran muro de excusas tristes que generamos día a día.

La verdad es que al releer mis propias palabras siento un cosquilleo en el cuerpo que como mínimo me hace sentir raro.

Necesito rebelarme, pero rebelarme contra mí mismo.
Buscar soluciones a problemas que yo mismo genero.
Tomar decisiones y ser valiente para llevarlas a cabo con todas las consecuencias.
Siento que es el momento de rebelarme contra esas tristes excusas que no me dejan avanzar.

También noto el vértigo que genera la posibilidad de cambio. El saber que las cosas y los sentimientos no son eternos, que constantemente están fluyendo.

Pienso que es necesario saber convivir con que nuestra vida en uno, dos o diez años no será la misma. Nuestras vidas y prioridades irán cambiando, y eso generará dudas y alegrías por igual en la medida que consigamos adaptarnos al cambio.

Hoy sentado en el sofá de mi salón y viendo pasar las nubes en esta fría noche de viernes, aún no sé si el poso que se me queda es positivo o negativo.
Quizás todo esto no sea más que una nueva contradicción o quién sabe si quizás sea el inicio del cambio.